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 El ciclo del director técnico Washington Tabárez (el Maestro) llegó a su fin, los directivos de la AUF, resolvieron -( se animaron)- a cesarlo en su cargo tras 15 años dirigiendo con poder absoluto las selecciones uruguayas. Poder absoluto que dejó, justo es reconocerlo, una organización sólida y además un clima de respeto entre los operadores, técnicos y futbolistas, además de innovaciones que solicitó y se le concedieron en cuanto a condiciones edilicias, creándose el complejo celeste, que es un lugar adecuado para jugadores estrellas que vienen de equipos de élite.

Al Maestro se le dio todo lo que solicitó y que sus antecesores no tuvieron, pero lo más importante es que su dirección coincidió con una generación de futbolistas que estaban catalogados entre los mejores del mundo, varios de ellos venían de ser Pichichi europeos. El buque que comandó Tabárez estaba dotado de lo mejor, pocas veces Uruguay contó con una plantilla de jugadores similar y con las condiciones económicas y edilicias que le permitieran competir a nivel mundial. Tras sus 15 años de mandato dos pueden ser las miradas en cuanto a su trayectoria, la más favorable: que clasificamos a todos los mundiales, que salimos 4 en Sudáfrica (teníamos al mejor jugador del mundial y los 2 mejores centro delanteros del mundo y salimos 4), que ganamos una copa América y finalmente lo que consignábamos antes, ese clima de respeto que imperó en la selección.

La otra mirada,- (la que más aplica a mi juicio)- es que no ganamos nada, salvo una copa América. Lo demás no son logros, ese tan mentado respeto del que se habla tanto, es una obligación tanto de jugadores como del cuerpo técnico, nada que elogiar, es simplemente el cumplimiento del deber, así que al final de cuentas el Maestro Tabárez cobró millones de dólares para ganar una copa América. Ahora, un trasnochado diputado colorado, propone que la Asamblea General haga un homenaje al técnico despedido, el legislador Sebastián Sanguinetti manifestó en una carta que envió a Beatriz Argimón, que es conveniente "homenajear el trabajo realizado durante todo este proceso serio y profesional".

¿Tan bajo ha caído nuestra sociedad que se debe homenajear a alguien que hace un trabajo serio y profesional? Nuevamente, esa forma de hacer un trabajo ¿no debiera ser lo normal y además obligatoria?. A luces vista el parlamentario está con mucho tiempo y des norteado, antes que a Tabárez debiéramos homenajear en el parlamento a los enfermeros que arriesgaron sus vidas para salvarnos del Covid, o a las Maestras que ganan míseros sueldos y salen a trabajar todos los días en condiciones absolutamente precarias, o a la policía que arriesga su vida por defender la nuestra. Al Maestro y su cuerpo técnico ya se le reconoció con creces su trabajo, ganaban U$S 150.000 dólares por mes, y ahora cobrarán la indemnización que rondará en los U$S 450.000 (https://www.elobservador.com.uy/), todo para dejar la selección al borde del abismo.

Además de trasnochada la idea del legislador es inoportuna, dado que implica una desautorización tácita a la AUF, cuyos temerosos directivos por fin se animaron a expulsar al técnico, y finalmente, tampoco es el ámbito para tal homenaje, tal vez el legislador sea socio de un club y éste le preste sus instalaciones y ahí sí se puede dar el gusto de homenajear a este personaje. Con o sin homenaje el Maestro se fue, ahora ese buque escoriado deberá hacer el último recorrido, lo triste es que toda la responsabilidad será de los jugadores, el técnico anterior se fue, el nuevo tiene poco tiempo, el triunfo o la derrota será su responsabilidad. Al final la AUF lo salvó del naufragio, debió estar a bordo.-

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