Cuando la patria se reduce a patrimonio familiar
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
La deriva autoritaria que devora sin pausa a Nicaragua ha cruzado el umbral definitivo de la desvergüenza política para instalarse por completo en los terrenos más oscuros de la monarquía absoluta. Asistimos a la consumación de una farsa grotesca y calculada, disfrazada de proceso constituyente, donde el matrimonio gobernante compuesto por Daniel Ortega y Rosario Murillo pretende sepultar de una vez por todas cualquier vestigio de sufragio libre, pluralismo político o alternancia democrática. Solo faltaría que el servilismo cortesano del oficialismo se atreviera a proclamarlo formalmente a gritos en las plazas públicas: Su majestad imperial: Daniel Ortega. ¡Cuánta desfachatez acumulada! ¡Qué ignominia tan profunda para la democracia americana y para la dignidad de todo un continente!
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