Por una Guardia de Honor para nuestros héroes
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
Guayabos, Rincón y Sarandí no son únicamente nombres incorporados a las páginas amarillas de los libros de texto; son espacios geográficos concretos y entrañables de nuestro territorio vinculados indeleblemente a acontecimientos cardinales en los que participaron hombres que conforman la memoria fundacional de la República. Los monolitos y monumentos que se levantan en esos sitios cumplen la noble función de mantener viva dicha memoria. Sin embargo, el inexorable paso del tiempo puede convertir incluso a las estructuras más significativas en elementos mudos e ignorados del paisaje si la comunidad no las acompaña de actos cívicos que renueven periódicamente su profundo significado.
Es por esta razón imperativa que reclamamos desde este espacio que el Parlamento de la República disponga, por la vía legal correspondiente, que las Fuerzas Armadas rindan tributo de respeto a los héroes de estas jornadas mediante una guardia de honor en las fechas patrias en que se conmemoren dichas batallas. La presencia institucional de una Guardia de Honor del Ejército Nacional durante estas recordaciones anuales constituiría una forma sencilla, solemne y permanente de impedir que la llama de la memoria colectiva se debilite ante el vértigo de los tiempos modernos.
Esta presencia castrense simbolizaría, además, la continuidad viva de la tradición militar de la República. El Ejército Nacional, como pilar fundamental e integrante del Estado, asumiría un rol ceremonial de estricta justicia para reconocer a quienes protagonizaron las luchas militares que cimentaron nuestra soberanía. Lejos de buscar una celebración de carácter exclusivamente corporativo, la iniciativa propone un acto profundamente nacional, cívico y plural, concebido para sumar la participación activa de autoridades, instituciones educativas, organizaciones culturales, vecinos y ciudadanos que deseen concurrir a honrar el pasado.
La transmisión genuina de la historia exige trascender la simple memorización de efemérides y nombres. Las nuevas generaciones necesitan comprender cabalmente que detrás de cada fecha patria existieron decisiones complejas, sacrificios humanos, incertidumbres agudas, derrotas dolorosas y victorias gloriosas protagonizadas por personas de carne y hueso. Las conmemoraciones en los propios escenarios de Guayabos, Rincón y Sarandí ofrecen una oportunidad invaluable para acercar el devenir histórico a los ciudadanos en los mismos suelos donde se forjó la patria. La ceremonia militar puede integrarse armónicamente con actos escolares, conferencias y ofrendas florales.
Nuestra historia reconoce en estos tres hitos momentos de magnitud extraordinaria. Guayabos significó la afirmación rotunda del ideario artiguista y del poderío oriental al mando de Fructuoso Rivera. Rincón constituyó el triunfo inicial de la Cruzada Libertadora, que con el arrrojo de Don Frutos fortaleció la revolución. Sarandí consolidó definitivamente al movimiento independentista. Están unidas por un mismo hilo conductor: el destino de nuestro territorio.
Establecer esta guardia por ley es un acto de estricta justicia republicana. Es demostrar que la nación jamás olvida a sus precursores y que la ciudadanía tiene el derecho sagrado de conocer la gesta que nos construyó. Conviértase así cada monumento en un faro cívico permanente que ilumine nuestro porvenir institucional.