El fin del pensamiento populista en Uruguay
- Por Manuel Flores Silva Profesor
Cuesta entender como, después de tanto error y de apoyar todas las atrocidades posibles, se crean infalibles y exhiben la soberbia infinita propia de los oráculos del futuro. Caminan altaneros con la seudo verdad absoluta en un bolsillo.
Apoyaron a la URSS y Stalin: 40 millones de asesinatos. Nazis por tres en muertos.
Apoyaron a China y Mao: 65 millones de homicidios. Nazis por cinco en muertos.
Apoyaron matanzas como las de Camboya y los Khmer rojos: 2 millones de muertes.
Apoyaron todas las dictaduras de Europa central sin vergüenza, mientras los rusos aplastaban a Hungría (1956) o Checoslovaquia (1967) y una veintena de países más.
Apoyaron a las dictaduras de Cuba y Venezuela, la tortura, miles y miles de víctimas por pensar diferente. Democracias diferentes, dijera Cosse.
Apoyaron con entusiasmo el golpe de Estado en Uruguay en febrero de 1973. Creían -y lo escribió el Frente Amplio como tal y luego cada uno de sus sectores- que el General Álvarez era “peruanista” y nos iba a llevar al socialismo.
Los apoyaron los mismos que habían sido torturados el año anterior y que ahora cobran por ello.
El mesías del hombre nuevo, Vivían Trías (espía soviético pago y secretario general del Partido Socialista) escribió en informe secreto a sus patrones totalitarios que el golpe de Videla era bueno para Argentina y para la izquierda latino americana. Clarividente.
Otra perla de ese carburar mental al que le falta una horneada es que el Partido Socialista del Uruguay felicitó calurosamente al feroz y muy sangriento dictador de Rumania, Nicolás Ceauseco …. un mes antes que una rebelión democrática lo derrocara y lo ejecutara.
Y ahora se sienten superiores por no haber dejado nunca de apoyar una barbarie. Un maní en el cerebro que no se salteó ninguna tropelía a la que servir.
Y ahí andan felices portando una mitología de necrológicas y un relato de zopencos. Sintiéndose héroes por defender ideas que la historia demostró falaces y en cuyo nombre mataron. No se dan cuenta que profesan una religión cuyo dios ha muerto, la religión socialista. El camino liberticida hacia el hambre. Y tampoco se dan cuenta de lo fundamental de la hora. La grieta que ellos cavaron con décadas de desprecio, descalificación y odio … se está volviendo contra ellos. La ola vuelve como un Tzunami.
La gente se cansó de tanta tontería, cinismo y falsedad. No subir impuestos y los subieron, bajar la edad jubilatoria a 60 años y no la bajaron, crecer a 6% del Pbi el presupuesto educativo que era 4.7% y lo bajaron a 4.2%. La premisa implícita es que la gente es orate y no se da cuenta. Atrevidos. Un conjunto de hombres grises sin ideas.
En cada momento del país las redes se inundan de una infinita cantidad de mensajes críticos de sus embustes y timos. Más aún que los propios dirigentes de los partidos históricos. Las bases sociales de la oposición se cansaron y van a por ellos con furia. La gente abajo está terminando indignada con la era de la sandez y el disparate. Ya perdieron el país reflexivo, aún aquel espacio racional que los votaba. La fórmula de ideas caducas con personal de segunda no funciona.