Lluvia de listas en Salto
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Por Ramón Fonticiella - Ex Intendente de Salto
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rfonti08@gmail.com
Seguramente no es contagio, porque el mal tiempo no se transmite por virus ni por bacterias. Utilizo una imagen, tan común en estos tiempos, para mostrar el panorama electoral. Por lo menos en este departamento las elecciones internas de los partidos políticos se han transformado en una lluvia de listas. Confieso que he generalizado, pero creo que es el FRENTE AMPLIO, donde percibo gran tormenta. No es este el lugar para valorar las presentaciones, pero sí para analizar desde las hipótesis el porqué del temporal.
En la historia los partidos políticos uruguayos han mostrado su cuerpo electoral dividido en varias partes. Fijémonos en el Partido Colorado, que en su momento de mayor esplendor constructivo con José Batlle y Ordóñez, dio nacimiento al “riverismo” de Manini Ríos (en las antípodas de Batlle). Es un fraccionamiento, seguramente basado en distintas concepciones políticas, pero usando el mismo paraguas partidario. El Partido Nacional tuvo una fragmentación que le costó muy cara, cuando los ”blancos independientes” votaron fuera del lema y debilitaron sensiblemente a los “Defensores de las Leyes”. Una vez vueltos a unir, han tenido múltiples presentaciones bajo el lema pero con ideologías diferentes. Por ejemplo por un lado el “wilsonismo” de Wilson Ferreira Aldunate y por otro el herrerismo.
En las internas el único cargo que se elige es el candidato a presidente por cada partido, cuyas postulaciones van en listas nacionales, acompañados de convencionales que nada tienen que ver con futuros diputados, senadores ni cosa parecida. Tampoco se escogen intendentes ni ediles, por lo que es llamativo que en varios partidos se proclamen candidatos a esos cargos.
Podría ser grosero e insistir con que es una falsedad; prefiero suavizar los vocablos y decir que es una forma de hacer conocer a posibles postulantes a esas responsabilidades. De todas maneras es una parodia: Juan Pueblo vota engañado. Lamentable la actitud de usar a la democracia como juguete de ocasión. Sería criticable si solamente pasara en partidos que no tienen la transparencia como postulado histórico; pero tratándose de sectores del Frente Amplio es muy triste, representa casi una mimetización con fuerzas que el Frente ha criticado profundamente.
Como frenteamplista creo que el sustantivo “unidad” está siendo manoseado. Su uso en los discursos es un llamado a veces plañidero, que merece ser razonado y bien utilizado. No es justo reclamar “unidad”, pero presentar decenas de listas de un mismo sector, sin otra diferencia entre ellas que los nombres de quienes aspiran a tener figuración electoral, o a ser solamente “rastrillos buscavotos”. No niego que para quienes no son frenteamplistas, lo del rastrillo es un buen instrumento: varias listas de un mismo “caudillo con diferentes peones”, puede arrimar más votos, pero no es éticamente sano.
El mismo programa, a veces el mismo candidato presidencial, la misma orientación táctica, con la diferencia de quién es el busca votos que encabeza la nómina. Una especie de batalla interna en la que sólo gana el caudillo, quien luego repartirá los lugares por los cargos. No es democráticamente sano. Contra eso nació el FRENTE AMPLIO.
Raíces sólo tiene una lista: la 133.