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Los años nos permiten vivir distintas experiencias, si bien los cambios siempre son bienvenidos, no son lo que muchas veces queremos y en este camino siempre queda pendiente la interrogante se realmente cambian. Es una realidad que que nos permite cada tanto mirar con ojos atentos y si se quiere sorprendidos. Pero el relato siempre se acomoda de acuerdo a quien lo lleva adelante y en este sentido, nos quedamos con aquello de si ¿los cambios, que cambian?, para quedarnos sin muchas repuestas. En ese tablero de la vida, muchas veces el juego nos permite ver los movimientos inteligentes de los jugadores, que acomodan el cuerpo para dar su relato a los ciudadanos todos. En muchos casos, con lo que es la urgencia con la que vivimos y en tiempos donde el peso cada vez es más escaso en los bolsillos de aquel que sale realmente a las 8 o más horas diarias para llevar el sustento a su familia.

De todas maneras aquellos que vivimos distintas circunstancias de la vida, vemos como más allá de los cambios que llegaron con la promesa de grandes cambios, finalmente queda la interrogante de ¿qué cambiaron? y sobre todo con los relatos que escuchamos, de aquellos que en algún momento gritaban con mucha fuerza, “no al pago de la deuda externa o fuera al banco mundial”. Todo eso quedó en el olvido, más allá que en algunos muros, cada tanto nos recuerdan esa frase, pero que queda en eso y nada más. Sabiendo que un país para crecer tiene que recorrer los caminos que muchas veces la economía nos muestra, incluso aquellos grandes que en algún momento también pensaron en cambiar, finalmente optaron por el camino de los pesos, esos que en definitiva marcan el rumbo del mundo.

Incluso en algún momento también escuchamos aquello de “a desalambrar” y hoy todos piensan en alambrar para tratar de cuidar su propia “chacrita”. Pero más allá de las diferencias que podamos llegar a tener aquellos que la mirada puede ser diferente y tratar de llegar a cambios que uno piensa, pero que la realidad nos dice que la “canilla” solamente se abre en pequeñas “gotas”, como nos decían nuestros mayores, “para que el dulce no nos caree los dientes”. En un mundo cada vez más competitivo y donde no ha cambiado aquello de la ley del más fuerte, que en definitiva es el que mejor se maneja, pero que también puede llegar a tener sus problemas.

En un mundo donde los enfrentamientos muchas veces llegan a las armas y el miedo de una nueva guerra, que en algunos casos lleva a que algunos productos vayan al alza. En el caso de nuestro país, más allá de las diferencias que se han marcado, se ha mantenido una política de estado, que en definitiva nos permite llegar a los diferentes mercados, pero además obtener los préstamos, esos tan necesarios como para llevar a los emprendimientos de los uruguayos. Ayer el Presidente de la República, Yamandú Orsi, destacó los acuerdos suscritos durante 80 años de relación con el Grupo Banco Mundial (BM), a la que definió como una “política de Estado”. También destacó el apoyo del organismo a las reformas en innovación y competitividad. Por su parte, la vicepresidenta de la entidad para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro, informó que el organismo destinará al país líneas de crédito por 300 millones de dólares.

Es como en nuestra casa, que muchas veces no queremos, pero tenemos que ir por un préstamo para solucionar nuestros problemas y poder cumplir los compromisos asumidos. En este sentido el presidente destacó que la relaciones “es un homenaje a un compromiso histórico del país”. Los cambios, que cambian?

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