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En el diario vivir, muchas veces nos encontramos con muros que tenemos que sortear o elegir en que lugar quedar y que se dan en los diferentes ámbitos. Incluso en la propia sociedad, cuando muchas veces miramos para el costado con situaciones que no son las que elegimos o pensamos que están mal. Incluso desde el mismo estado, más allá de que siempre se puede dar distintas situaciones y leyes que contemplen a unos u otros, lo podemos observar en nuestro diario caminar por nuestras calles. El muro que más nos divide, es el de la desigualdad y que más allá que se buscan soluciones, las diferencias golpean los ojos.

En este caso podemos ver como la parte económica siempre es la más importante y como se notan las diferencias, sobre todo cuando el bolsillo andan escasos de recursos o no se utilizan de la mejor manera. Pero es una realidad que generalmente no podemos escapar y que muchas veces el relato, dependiendo de quien lo dice, podemos llevarlo para un lado u otro. En cada relato, dependiendo del personaje, es lo que queremos mostrar o simplemente llevarlo para el lado que mejor nos pueda favorecer.

En este caso, siempre habrá que mirar de que lado del muro solemos estar o a quien vamos a tener que conformar, en un mundo cada vez más rápido, que casi no nos damos cuenta de la velocidad de los cambios, donde las herramientas hoy día son tan diferentes a la de otros años, que es imposible de controlar o por lo menos no meterse en ese mundo que nos domina cada vez más. Podemos intentar decir que vamos a sacar a todos aquellos que andan en situación de calle, pero que es lo que le podemos brindar, donde los recursos son siempre los que escasean y ahí tenemos un muro.

Ni que hablar de lo que puede significar la preparación o los conocimientos, que si bien se intenta llegar a todos, sabemos que muchas veces no es sencillo y en este sentido las desigualdades también son parte de esos muros que nosotros mismo creamos o convivimos con ello, casi sin darnos cuenta. En algún momento podemos mirar situaciones de personas que están sobre los contenedores, buscando algún implemento que les pueda servir, cuando no para llenar el vacío que muchas veces deben sentir en el estómago.

Una realidad que nos golpea diariamente y que no es sencillo detenerse, sobre todo por la rapidez que hay que tomar las acciones, para no quedar alejados de un mundo cada vez más competitivo. Para quienes hemos tenido la posibilidad de vivir las distintas situaciones de la mitad del siglo pasado y hoy lo que son los 25 años del Siglo XXI, nos acordamos de aquella canción del tango, Siglo XX, cambalache y créanlo que es una manera de revivir situaciones, claro, que con las diferentes herramientas, que hoy la utilizan mejor las nuevas generaciones.

Los muros seguirán estando, claro que cada uno puede elegir en el lugar que más le pueda convenir o convencer, más allá que no todos tendremos las mismas posibilidades. Los muros no son de ahora, sino de siempre. Las diferencias siempre estarán presentes, por más que intenten cambiar, en un mundo que cada vez viaja mucho más rápido y que no se detiene.

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