Los niños, su día, la familia, la tecnología
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Días pasados celebramos el día del niño, actividad que congregó a familias entorno a los más pequeños. En rigor a la verdad los empresarios, con muy buen tino, lograron imponer en el calendario un día festivo que está bien lejos de la Navidad y de los Reyes pero que hace que todos, o casi todos, o todos los que pueden, gasten en un regalito para los chicuelos como forma de celebrarles la fecha, que siempre cae en domingo por lógica. También hay festivales, promociones, teatro y un montón de actividades en homenaje a los gurisitos, y, en ese marco, nuestro bolsillo andan quejándose pues son gastos no previstos en el mes pero que hay que afrontar, con plata, tarjeta o fiado, pero hay que afrontar.
Sobre este tema también se ven reflexiones de psicólogos que hablan cosas muy ciertas y compartibles como que el mejor regalo es el tiempo presencial, de escucha y activo de los padres con los hijos, no mirando el celular lo que implica dejar de lado las mil conexiones que hoy tenemos y dar el paso atrás en el tiempo, mirarnos a los ojos y preguntarnos.
El problema radica en que la mayoría de los niños tienen dispositivos regalados por sus padres o del Plan Ceibal que les absorben la atención y luego les cuesta y mucho hablar, charlar, preguntar, contestar, por la lógica de la falta de ejercicio. Si nunca se habla es difícil hacerlo, lograr que algo que se hace poco parezca simple y sencillo no lo es por la falta de rutina. Sobre esas bases se asientan muchas de las relaciones de hoy. Hay parejas que salen a comer una pizza y están mirando el celular todo el tiempo, cuando a veces es el único espacio fuera del trabajo y las rutinas que tienen.
Pensemos en lo que ha cambiado la interna de las familias. En un hogar pueden estar cuatro o cinco persona y cada una con su tablet, compu, tele o celular y no tener diálogo entre ellos. La proximidad física casi que pasa a segundo plano en este mundo de hoy donde todo es pantalla. Incluso hay gente que contesta o dialoga mirando el celular lo que no deja de ser desagradable pues parece que el diálogo es de segunda categoría, primero la pantalla; esto es visto por los niños que luego lo replican, como forma de hacer lo que ven en modelos de adultos.
Mirando en perspectiva el tema también podemos decir que no es un asunto de los niños el problema de enfrentar a la tecnología como barrera para las relaciones personales sino que se da a nivel de todos los grupos humanos, ya vemos cómo se empieza a sacar los dispositivos móviles de las instituciones educativas escandinavas pues los muchachos no pueden resolver nada por ellos y recurren a la tablet o el celular para hacer cualquier cálculo o enfrentar cualquier prueba, ahora con el apoyo de la Inteligencia Artificial que ha estimulado la pereza neuronal ya que todo lo resuelve y todo lo responde.
Quizás debemos aprovechar este tipo de fechas como el Día del Niño para analizar mucho de lo que nos pasa, sobre todo cuando toca a algo tan sensible como la niñez, su formación, los valores que van recibiendo de cara a un desarrollo inminente que los llevará a una adolescencia más temprano que tarde donde podrán ir develando los misterios que antes caían con la vida, como la economía, el sexo, la reproducción, la ancianidad, la enfermedad, los divorcios y todo aquello que no se conocía de chico y ahora, con un móvil en la mano los niños encuentran todas las respuestas.