Mirar cómo entienden la realidad
-
Por Lic. Fabian Bochia
/
ffbochia@hotmail.com
Hay una situación que se está dando con la inseguridad en este país que es el principal problema de los uruguayos y que salta cada tanto, sobre todo cuando el Ministerio del Interior da cifras. Mal se festejan los avances políticamente y mal se destacan los retrocesos políticamente.
Alguna vez dijimos que había que apoyar al ministro que es abogado y fue fiscal de Homicidios, o sea que es una persona que sabe del tema seguridad, es un hombre formado, y ojalá le vaya bien a él, y ojalá le hubiera ido mejor al ministro Martinelli cuando cerró el ciclo del gobierno anterior, porque detrás de cada ministro hay un país esperando resultados. No se trata de esperar que le vaya mal si no se lo votó. Ojalá el gobierno de Orsi baje la desocupación al uno por ciento, ojalá arrasen las inversiones, como decía Wilson, es de mal nacido desearle mal al país. Ojalá Pablo Menoni logre que el turismo explote en cada temporada. Después vienen los análisis técnicos y políticos.
Lo que sí es necesario es que cada titular de una cartera de Estado, cada gobernante tenga la capacidad de darse cuenta de cómo le van las cosas y no ver enemigos en la oposición. Los enemigos son la pobreza, el desempleo, la inseguridad, no los blancos, los colorados y los independientes.
De todas formas conviene recordar lo que decía un importante ensayista, filósofo francés, Jean-François Revel, que no tenía aprecio por los antropólogos precisamente: “Cuando los leo a los antropólogos respecto de cosas que sé, empiezo a dudar sobre lo que me dicen de cosas que no sé”. Conviene entonces situarse en este notable pensador. Fue redactor jefe de las páginas literarias de France-Observateur, director y miembro del consejo de administración de L'Express entre 1978 y 1981, cronista de Le Point, Europe 1 y Radio Télévision Luxembourg. Trabajó como consejero literario en las editoriales Juilliard y Éditions Robert Laffont. Fue autor de numerosas obras, entre las que destacan El conocimiento inútil, Ni Marx ni Jesús, La tentación totalitaria, Un festín en palabras, El renacimiento democrático, El monje y el filósofo y La gran mascarada.
A lo largo de su carrera obtuvo el Premio Konrad Adenauer (1986), el Premio Chateaubriand (1988) y el Premio Jean-Jacques Rousseau (1989), entre otros. En España fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de Isabel la Católica.
Revel se proclamó ateo y defensor del liberalismo democrático, el único sistema que en su opinión funciona adecuadamente. Fue uno de los mayores polemistas del panorama filosófico-periodístico francés de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. De joven había participado activamente en la Resistencia de la Francia ocupada contra el nazismo y más tarde, tras una etapa como militante socialista, acabó criticando ferozmente al marxismo y al sistema socialista soviético. En 1986 la Universidad Francisco Marroquín, una universidad privada de Guatemala fundada para promover la filosofía del libertarismo, le otorgó un doctorado honoris causa[3] por "su compromiso con la libertad individual".
Acá entonces va la clave del tema, si una persona como quien está al frente del Ministerio del Interior y ve que la inseguridad es tan grave y se matan hasta niños y hay balaceras cerca de centros Caif, con todo lo que ello representa de pensar a esos angelitos expuestos a cualquier bala perdida, volvemos a lo de Revel, pues ponemos en duda hasta lo que no sabemos.
Por eso es fundamental que quienes están al frente de los puestos clave del país tengan la delicadeza de obrar sobre la verdad, no le pueden hablar a un grupito de fanáticos que aplauden todo porque no sirve de nada, solo alimentos para debates políticos inaceptables a cierta altura.