Mírelo cómo quiera: hay menos pobres
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Por Ramón Fonticiella - Ex Intendente de Salto
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Durante meses, votantes del Frente Amplio reclamaron (con o sin razón) cumplimiento del programa de gobierno. Algunos hicieron planteos por lo comprometido y por lo que ellos quisieran lograr. También se sumaron a la ansiedad dirigentes y sufragantes de la oposición. Hoy a ambas partes es bueno decirles que uno de los compromisos (muy difícil) se está cumpliendo: en el primer semestre del año ha disminuido la pobreza y la indigencia. No ha habido ninguna catarata de reconocimientos al gobierno de Orsi; debió existir, porque quien reclama y es atendido, debe ser derecho y reconocerlo.
He leído que algunos “analistas” restan valor a la mejora de los ingresos de los más necesitados, porque estaría dependiendo de asistencias del Estado. Sin pretender ser grosero, me traen a la memoria el viejo dicho de “la gata de doña Flora”. Si el objetivo era mejorar la calidad de vida de pobres e indigentes, eso es lo que se hizo y lo que se había comprometido. Poco serias parecen las palabras de quienes piden que lo bueno sería que la mejoría llegara por empleos genuinos. Ojalá también eso pueda irse logrando.
Los pobres del Uruguay eran 148 de cada mil habitantes, ahora han descendido a 117. Nadie desde el gobierno prometió cambios radicales y urgentes, pero ya tenemos casi 100.000 pobres menos. Ese cambio trae aparejado mejoramiento comercial, porque quien vive con lo justo, y menos, lo que recibe lo gasta en alimentos e insumos familiares. Para eso el Frente hizo los esfuerzos necesarios para tener una Rendición de Cuentas que mejorara la situación de los más necesitados.
Este gobierno (a pesar de los palos de propios y de extraños) está encarrilado a fortalecer el lema “sabremos cumplir”. Lo está haciendo en medio de una situación nacional e internacional muy difícil. El recrudecimiento de los problemas climáticos, el deterioro o destrucción de la producción por los extremos fenómenos naturales, encontraron a la administración nacional apoyando a los productores, con dificultades pero con decisión. Pensemos que estas son el comienzo de otras. Menos producción, menos jornales, menos ventas, menor recaudación fiscal y por tanto menos recursos para repartir. La buena noticia del descenso de la pobreza, debe ser un aliciente para enfrentar un final de año complicado.
La experiencia enseña que en este tipo de instancias, hay que ser muy cuidadoso. El presidente Orsi a través de OPP, autorizó a las intendencias a redireccionar dineros del FDI, para atender urgencias ocasionadas por el clima. Debe el gobierno nacional ejercer el imprescindible contralor. Los intendentes deben ser transparentes en el uso de esos fondos en lo que corresponda. Errores del pasado causaron mucho daño a las finanzas públicas. Piénsese en la avenida Oribe por ejemplo. Fueron pérdidas irreparables. Olvidadas por el Estado y la Intendencia. Pagó y sigue pagando la población. No debe repetirse.