Ni desnudo ni de sobretodo…
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Por Ramón Fonticiella - Ex Intendente de Salto
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rfonti08@gmail.com
La frase pertenece a mi padre (don Ramón B) que algún veterano recordará. Era su manera campechana de decir “no exageres, no te vayas a los extremos”, pensamiento muy propio del siglo XX. Hoy creo necesario reavivar frase y concepto, en el análisis del fideicomiso que plantea el gobierno departamental.
Será por el benévolo clima de estos días, que no me desnudo ni apelo al sobretodo. Primero es necesario analizar la documentación existente a la luz de nuestra ideología. Nada es bueno ni malo en sí mismo; hay que tener en cuenta para qué se hace, cómo, qué bienes y qué riesgos genera. No estoy con quienes ciegamente gritan ¡NO! ni con quienes se tiran al agua clamando ¡SI!
Como decía el recordado periodista salteño Eduardo Cattáneo: “Garrá lo libro pibe, que no muerden”. Nutrido de mis lecturas de documentos existentes, y fundamentalmente del aporte de compañeros de RAICES de seria formación y convicción, hago algunas hipótesis políticas. No me disfrazo de curandero en leyes ni economía, pero trato de aprovechar lo que opinan quienes están mejor formados.
Primera hipótesis: los dineros que para hacer obras le reportará el fideicomiso al intendente (unos $ 1.300 millones sumados a unos $1.200 millones que mandará el Estado), serán suficientes para una buena gestión estos cinco años, y guardar prestigio (aunque no plata) para los siguientes. ¿Es bueno o malo? Para la gente es bueno: tendrá realizaciones; para los que no supieron gobernar, será un nuevo castigo. Ideológicamente primero está que la gente viva mejor.
Segunda hipótesis: ¿Qué significa que la gente viva mejor? Ahí está el detalle, diría Cantinflas. Quienes somos izquierdistas, progresistas, consideramos que vivir mejor es hacerlo con dignidad. Ésta no radica en cuántas cervezas podemos tomar, cuántos espectáculos gratis tendremos o cuántos chiches de primer mundo haya en la calle. Reside en que no existan más asentamientos, el pueblo no deba mendigar un plato de comida, los chacreros no respiren putrefacción de un vertedero antihigiénico o usen agua contaminada por una compostera.
Primera conclusión: el Frente Amplio debe “negociar”, que quede escrito que el Plan de Obras incluya relleno sanitario, gestión sana de residuos, partidas presupuestales de alimentación popular, hogares departamentales para ancianos bien atendidos, casas de alternancia para mujeres golpeadas, cooperación para organizaciones que atiendan discapacidades, institucionalizar legalmente el acceso a la vivienda, asistencia presupuestal a organizaciones que atienden animales , dinamización del parque agroindustrial como fuente de desarrollo y empleo y varios puntos más de infancia, ancianidad, vulnerabilidad y desarrollo.
Segunda conclusión: nadie estará en contra de estos objetivos, negociémoslos. No se trata de “acomodarse” y vender el voto; el asunto es lograr que nuestros objetivos ideológicos y estratégicos sean contemplados. Para eso hacemos política quienes somos humanistas. Respetuosamente es mi posición personal, formada con mi pensamiento y con ideas “que hurté” a compañeros más esclarecidos. No es la puesta en común del espacio del que formo parte, que analiza el tema aún sin laudar; pero recoge la postura que hemos sustentado.
Hoy que se precisan nuestros votos en la Junta: hagámoslo posible. Que nadie lo cambie por un plato de lentejas.