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Los dichos, más o menos difundidos, son siempre evidencias de una filosofía popular. El del título llama, irónicamente, a no considerar que un “desalojo” retiro obligado por la ley es lo mismo que una “mudanza”, en busca de nuevas comodidades. Lo tomo como válido para comentar, que no es lo mismo considerar gastos presupuestales como inversiones o mejoras en calidad de vida. Lo refiero al proyecto de Presupuesto de la Intendencia de Salto, que regirá como norma de recaudación, gasto e inversión hasta 2030.

Leo con preocupación que referentes políticos del gobierno departamental, hacen mención a que es necesario aprobar el proyecto “porque Salto votó por un cambio profundo”. Recuerdan que las calles están llenas de pozos, que hay caminos que reparar y expectativas que atender… Respetuosamente lo expresado no contiene ningún cambio profundo, solamente menciona acciones típicas de un gobierno departamental, sin realizar ninguna revolución productiva, social o estructural. Solamente se trata (por lo que dice el presupuesto) de gastar más plata en hacer lo mismo.

Como siempre soy sincero: hay sí una revolución administrativa. Se aumentan con ferocidad los cargos políticos, se los dota de salarios impropios de un departamento que tiene necesidades urgentes, de invertir en fomento de empleos y redistribución de la riqueza.
No confundir mudanza con desalojo.

Digo que la urgencia de quienes reclaman presupuesto ¡YA! , tiene relación con dos factores: colocar gente amiga en cargos bien rentados, y armar un andamiaje político que tuerza hacia la oligarquía los destinos del departamento. ¿Suena feo “oligarquía”, no? Pero analicemos que va por ahí la cosa.

El sustantivo tiene por lo menos dos acepciones, ambas vinculadas con gobierno de un “grupo minoritario” o “ poder o influencia en un determinado sector económico y social”. Las definiciones no son buenas ni malas, lindas ni feas, son determinantes. Si se arma una ley (decreto presupuestal) que no vierte lo principal de su recaudación ni de su endeudamiento, en los “cambios profundos” de interés general, pero direcciona hacia el sector político que gobierna los principales dineros (sueldos, contrataciones de obras, ahogo de sectores públicos- como turismo-) hacia áreas económica y políticamente poderosas de la sociedad, estamos ante una oligarquía.

Reclamo a quienes no piensan como el Dr. Albisu y su equipo, es decir que no pretendan perder sensibilidad social, que difundan sus conceptos, distribuyan elementos de pensamiento que lleven a la población a entender que no todo es carnaval ni cargos por limosnas. El presupuesto armado por Albisu (y equipo) sólo puede hacer “cambios profundos” en la existencia de quienes se beneficien con ingresos por cargos de confianza, licitaciones por obras que podría hacer la intendencia, y probables tercerizaciones de servicios que hoy cumple la administración. Es si un cambio profundo pero negativo. El dinero que hoy se paga en servicios municipales irá a manos privadas y quedará rota una estructura pública, que no pretende lucro. El pueblo pagará las tareas y la ganancia empresarial. Hoy sólo se paga el servicio. Alcanza con mejorarlo.
Creo que nadie votó para pagar más…

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