Tiempos de deudas y aquellas enseñanzas de Luis Lacoste
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Si bien en su momento las firmas no le alcanzaron a Cabildo Abierto para proponer un plebiscito sobre los topes de intereses que los préstamos oficiales podían poner a la gente, quedó flotando algo en el sentimiento de todos y es que muchísimos uruguayos, la mayoría de los que interactúan económicamente, tienen problema económicos.
O sea que están endeudados, o muy endeudados. Mucha gente ya ni siquiera puede entrar al circuito formal del mercado de capitales y termina haciendo cualquiera cosa. Por algo los colombianos con sus mini préstamos y mini cuotas entraron como cuchillo en el queso en nuestra sociedad. Eso es un síntoma claro de que la gente precisa capital, por ejemplo algo de dinero que le sirva para enfrentar las cuentas del mes. Ese tema se está poniendo pesado al menos pues demasiados uruguayos lo sufren.
Acá hay una base que hay que entender y es que no hay educación económica y financiera para la vida. Hay un docente, jubilado, de una trayectoria impecable, profesor de Matemática, que había "atado" sus clases en los años ochenta a la matemática financiera y enseñaba por ejemplo a no endeudarse, a solo dar los pasos que se pueden dar para no quietarse libertad de futuro y vivir en la angustia. Se llama Luis Lacoste, un hombre que daba clases de todo a la larga pues aprovechando la Matemática enseñaba valores, conductas, moral, quizás el símbolo de aquel profesor que tenía todas las respuestas y todas eran absolutamente certeras. Luis anda por allí haciendo mandados y disfrutando del saludo de alumnos que lo veneramos como lo que era, un prócer de la educación, no solo un docente. Claro que si él recibe estos adjetivos se molesta por su acentuada modestia, pero dio clases para la vida.
De todas maneras el modelo del querido Luis debería replicarse en todos lados pues la gente necesita formación en el área para no vivir endeudada y angustiada. Y acá van los que tiene nada, poco o mucho trabajo, pues hay gente que cuando gana un peso mejor eleva rápido el consumo y vuelve a tener ahogamientos financieros en el mes al punto que parece un barril sin fondo su cuenta de gastos.
Pensemos por ejemplo que ahora se viene el mundial y se van a vender excursiones a los tres países organizadores, ni hablar donde juega Uruguay y se van a vender televisores a una sociedad donde todos tienen varios televisores en sus hogares.
Fijémonos en todo lo que se está haciendo por la salud mental de la población y es muy importante claro está, pero también es muy significativo atacar las bases del problema y acá hay una de las bases claro está, la angustia que se vive día a día cuando llegan los cedulones, cuando se acumulan las facturas, cuando vemos el papelito azul de la UTE y temblamos. En esta situación dicen muchos economistas que es más importante el orden que el dinero pues hay gente que gana relativamente poco y le va bien y otra que gana un montón y vive en zozobras.
También hay que reconocer que por ejemplo "te meten por los ojos los préstamos" ya que a cada rato se reciben propuestas. Un compañero de trabajo recibe cada mes el ofrecimiento de su tarjeta por una suma superior a su sueldo "con solamente una firma e ir por la red de pagos y cobranzas"; o sea que recibe una propuesta de un dinero importante sin haberlo pedido, solo porque es buen pagador de la tarjeta, con trámites simplificados al máximo lo que no deja de ser una tentación. El dinero está ahí, al alcance de una firma.
Pero aquellas enseñanzas del profesor Lacoste le siguen retumbando en el cerebro, claro, no todos tuvieron ese privilegio.