Un reclamo que hizo eco: el Ejecutivo jerarquiza el turismo
- Por Alexander Fagundez
En el marco del estudio del Presupuesto Quinquenal de la Intendencia de Salto, la Junta Departamental —a través de la Comisión Integrada de Hacienda y Presupuesto con Legislación y Reglamento— desarrolló una intensa agenda de trabajo que incluyó la comparecencia reiterada de autoridades del Ejecutivo Departamental. Estas instancias no solo permitieron analizar en profundidad los distintos componentes del proyecto presupuestal, sino también generar un espacio de intercambio técnico-político orientado a esclarecer la estructura organizativa proyectada y la asignación de recursos públicos.
En una de esas comparecencias, particularmente al abordarse el organigrama funcional y la distribución de créditos presupuestales, concurrieron el Secretario General, Contador Walter Texeira Núñez, y el Director de Hacienda, Economista Nicolás Irigoyen. Fue en ese ámbito donde, al habilitarse la ronda de preguntas por parte de los Ediles, y en mi doble condición de integrante de la Comisión y Presidente de la Comisión de Turismo y Trabajo de la Junta Departamental de Salto, planteé una interrogante que, a mi juicio, resultaba central: ¿estaba prevista la creación de una Dirección de Turismo con su correspondiente asignación presupuestal?
La pregunta no fue antojadiza ni meramente formal. Respondía a una omisión concreta en el proyecto remitido por el Ejecutivo: la inexistencia de una estructura jerárquica específica para la conducción del turismo en el departamento. En un territorio como Salto, donde el turismo constituye uno de los principales motores de desarrollo económico, la ausencia de una dirección especializada no solo llama la atención, sino que genera legítima preocupación.
El planteo se fundamentó en razones de orden estratégico e institucional. Salto necesita una política turística clara, sostenida y profesionalmente conducida. Requiere planificación, articulación público-privada y, sobre todo, liderazgo. Durante los dos períodos de gobierno anteriores, el área de turismo atravesó una etapa de acefalía que derivó en un deterioro notorio del posicionamiento del departamento a nivel regional. Esta situación fue reiteradamente señalada por actores del sector —hoteleros, gastronómicos y comerciantes— quienes han coincidido en la necesidad de contar con una figura visible, con capacidad de decisión, que marque el rumbo y permita alinear esfuerzos.
Sin embargo, la respuesta brindada en aquella instancia por el Secretario General fue categórica: no estaba prevista la creación de una Dirección de Turismo. Se indicó que el propio Intendente asumiría la conducción directa del área, bajo el entendido de que tanto él como su equipo contaban con la capacidad necesaria para llevar adelante las políticas turísticas.
Esa posición, lejos de despejar las dudas, reforzó la preocupación. No por cuestionar capacidades personales, sino porque el diseño institucional importa. Las políticas públicas, especialmente en sectores estratégicos, no pueden depender exclusivamente de la voluntad o disponibilidad de una figura política, sino que deben sostenerse en estructuras técnicas estables que trasciendan coyunturas.
No obstante, días pasados, en el marco de la Expo Turismo 2026 realizada en el LATU, el Intendente Carlos Albisu anunció la designación del Doctor Eduardo Sanguinetti como Director de Turismo del Gobierno Departamental de Salto. Se trata, sin dudas, de un cambio sustancial respecto de la postura inicialmente sostenida por el Ejecutivo.
Este giro merece ser destacado. No solo porque implica la creación de una figura largamente reclamada, sino porque evidencia que los planteos realizados en el ámbito de la Junta Departamental pueden incidir en la toma de decisiones. La designación del Dr. Sanguinetti, profesional de reconocida trayectoria, aporta además un componente de jerarquía y experiencia que resulta clave para encarar los desafíos del sector.
El turismo en Salto necesita recuperar protagonismo. Para ello, es imprescindible contar con una conducción clara, con objetivos definidos y con capacidad de ejecución. La creación de una Dirección de Turismo es un paso en esa dirección. No resuelve por sí sola los problemas acumulados, pero constituye una señal política e institucional relevante.
En definitiva, corresponde valorar positivamente que el Ejecutivo Departamental haya reconsiderado su posición inicial y haya atendido un planteo que no fue individual, sino que recoge una preocupación extendida en distintos ámbitos. Cuando el diálogo institucional funciona y los argumentos encuentran receptividad, quienes ganan son las políticas públicas y, en última instancia, la ciudadanía.