Volver a pensar en la moral
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Hay un tema que debería preocuparnos y es el deterioro moral que estamos sufriendo y que lentamente corroe a la sociedad.
No queremos acentuar el tema en que lo de antes era mejor, porque el delito es innato al hombre, pero, sí se puede decir, que ha habido un avance hacia tierras inseguras y que hoy mucha gente actúa en la honestidad porque la controlan, sino ni eso. Aportemos una variable que no es menor y es el tema de la religión. La religión le aporta certezas y le marca conducta a una persona pensando en la necesidad de comportarse de tal manera que cuando haga algo malo Dios o lo que fuera lo castigarán. A la larga eso obra como forma de darle previsibilidad a los actos de la persona sobre todo dentro de un marco esperable y reconocible.
El gran sociólogo francés Emilio Durkheim, creador a su vez de la Sociología de la Educación, decía que la moral es un vasto sistema de prohibiciones. O sea que yo no puedo, no debo, por ejemplo, llevarme el celular de un compañero, aunque me guste, sea de marca y último modelo. Pero hoy el viejo dicho del maestro francés cambiaría por decirnos, "yo no debo llevarme el celular de mi compañero porque me están filmando" y esto no es menor porque por ejemplo el avance de las cámaras en todos lados hace a que sospechen de nosotros y que nos digan de fondo, "mirá que no confío en vos, mirá que sos una porquería como persona, por eso te filmo en todos lados, para que te portes bien porque si hacés algo incorrecto queda grabado". Es la sospecha llevada a límites increíbles que nos ha hecho entrar a todos en un mundo al menos complejo que es el de no creer en nosotros mismos. Se ha llenado todo de códigos, de barras, de claves justamente para poder acceder a lo nuestro mismo.
Concomitantemente el hombre ha ido desarrollando increíbles formas de burlarse lo que habla por un lado de la capacidad logística, de inventiva y creación y por otra que la moral está por el suelo. Lo importante no es que yo robe, lo importante es que no me vean y por ende no me condenen podría decirse lo que es lamentable o muy lamentable.
Pero volvamos al tema de la religión. Hay un religioso, el pastor Pedro Lapadjian de la Iglesia Evangélica Armenia que hacía un programa maravilloso que se llamaba "Esperanza en la ciudad" donde daba claves de vida. Por ejemplo las deudas, qué debe hacer un cristiano ante las deudas, como debe ser su comportamiento. El respetar al que me fio, al que me confió su trabajo, sus insumos, su materia prima, su capacidad profesional a la espera de mi pago y que no hacerlo va en directo al esfuerzo, el crédito y la confianza que tuvo en mi. Cuando yo no pago una deuda no solo hago un acto negativo de mi conducta si no que resiento una cadena positiva que se basó en mi posible buena conducta y que eso no hace a un buen cristiano. Independientemente de la religión de cada persona recomendamos a este hombre por sus criterios profundamente morales y la didáctica de su mensaje.
Pero hay que reactivar el tema de la conducta, el tema de la moral, el mensaje que debe salir primero claro está de la familia. Hay que luchar contra la viveza criolla que es el apoyo al supuestamente avivado consagrando el saltar el muro y no pagar la entrada. Esa viveza le ha hecho pasar momentos horribles a los uruguayos en Europa por ejemplo. Hay que tener moral y mantenerla siempre pero se debe empezar a hacer culto de la misma.