Asociación Parkinson Salto /
Impulsa talleres para mejorar la calidad de vida y romper el aislamiento de los pacientes
La Asociación Parkinson Salto continúa fortaleciendo su trabajo en apoyo a personas diagnosticadas con enfermedad de Parkinson y sus familias, promoviendo actividades orientadas a mejorar la calidad de vida, fomentar la autonomía y combatir el aislamiento que muchas veces acompaña al diagnóstico.
En el marco de esa tarea, la institución realizará un nuevo taller de estimulación física que tendrá lugar hoy sábado a las 16 horas en el salón de Peñarol, ubicado en Barbieri 1650. La actividad estará a cargo de un profesor que recientemente se incorporó al equipo y estará abierta tanto a pacientes como a familiares e interesados en conocer el trabajo que desarrolla la organización.
La presidenta de la asociación, María Elena Terra, explicó que el objetivo es brindar un espacio donde las personas no se sientan solas frente a una enfermedad que implica importantes desafíos físicos y emocionales. “Queremos que quienes reciben el diagnóstico sepan que hay un lugar donde serán acompañados. Muchas veces atraviesan ese momento en soledad o con familias que tampoco saben cómo ayudarlos”.
El movimiento como parte del tratamiento
Uno de los mensajes transmitidos durante la entrevista fue la importancia del ejercicio físico como complemento indispensable del tratamiento médico.
Julio Irache, tesorero de la asociación y paciente con Parkinson, sostiene que mantenerse activo es tan importante como la medicación. “El ejercicio es un remedio más”. Explicó, la actividad física ayuda a combatir la rigidez muscular característica de la enfermedad, mejora la movilidad y favorece tanto el bienestar físico como el mental.
Irache relató que diariamente camina entre cuatro y cinco kilómetros y realiza bicicleta fija, convencido de que mantenerse en movimiento es una de las mejores herramientas para enfrentar la progresión de la enfermedad.
Además, destacó que existen diferentes manifestaciones del Parkinson, algunas más visibles por los temblores y otras marcadas principalmente por la rigidez muscular, lo que hace necesario adaptar los ejercicios a las posibilidades de cada paciente.
Pero el beneficio no es únicamente físico. “La mente es fundamental. Si uno se entrega, la enfermedad avanza más rápido. Hay que mantener ocupada la cabeza y seguir activo”.
Espacios para recuperar la confianza
Los talleres organizados por la Asociación Parkinson Salto no se limitan a la actividad física. La institución también desarrolla encuentros con psicólogos y talleres de manualidades que buscan estimular la motricidad fina, fortalecer la autoestima y ofrecer espacios de socialización.
Terra explicó que muchas personas llegan con miedo incluso de participar en actividades manuales debido a los temblores. “La idea no es que salga perfecto. Lo importante es que se animen, que disfruten y que vuelvan a sentirse capaces de crear algo con sus propias manos”.
Estas propuestas también ayudan a enfrentar una de las consecuencias más frecuentes del diagnóstico, la depresión y el sentimiento de pérdida de la vida anterior.
Según la presidenta, muchas personas que llegan a la asociación fueron siempre muy activas y sienten que la enfermedad les cambia completamente la rutina, por lo que necesitan apoyo para reconstruir su confianza.
Una asociación joven que crece
La Asociación Parkinson Salto fue creada hace menos de un año y surgió a partir de la experiencia personal de María Elena Terra, luego de que su pareja recibiera el diagnóstico.
Ante la falta de información y orientación que encontró en ese momento, decidió buscar ayuda en otras organizaciones del país. El respaldo recibido por integrantes de la Asociación Parkinson de Rocha fue determinante para dar el primer paso. “Al principio dudé mucho porque sentía que no estaba preparada para liderar algo así, pero entendí que si yo había necesitado ayuda, seguramente había muchas otras personas pasando por lo mismo”.
Hoy la organización reúne alrededor de 40 socios entre pacientes y colaboradores, aunque sus responsables reconocen que todavía queda mucho por crecer.
Uno de los principales objetivos actuales es obtener la personería jurídica, un requisito fundamental para acceder a nuevos apoyos institucionales y ampliar los servicios que ofrecen. Mientras tanto, continúan trabajando con el respaldo de colaboradores, la Intendencia, el Hospital Regional Salto y otras instituciones que han comenzado a acompañar el proyecto.
Información, prevención y trabajo en red
Además de los talleres, la asociación participa en actividades de difusión y mantiene vínculos con organizaciones de otros departamentos.
Recientemente mantuvo reuniones virtuales con asociaciones de Montevideo, Canelones, Tacuarembó y Paysandú para coordinar un congreso nacional previsto para 2027.
Sus integrantes destacaron el contacto establecido con una clínica que realiza estudios genéticos orientados a identificar predisposición al Parkinson, una herramienta que podría contribuir a la prevención en familiares de pacientes.
Si bien aclaran que la enfermedad no tiene cura, consideran importante que las personas conozcan las investigaciones disponibles y las posibilidades de intervención temprana.
También señalaron que el Parkinson aparece cada vez con mayor frecuencia en personas jóvenes, una realidad que preocupa a especialistas y organizaciones de pacientes en distintos países.
La fuerza del ejemplo
En la oportunidad la figura de Julio Irache fue destacada como un símbolo del espíritu que impulsa la asociación. Consciente de la evolución progresiva de la enfermedad, asegura que eligió enfrentarla con optimismo y ayudar a otros pacientes a no abandonar la lucha.
Incluso realiza videos invitando a caminar y participar en las actividades de la organización, alentando especialmente a quienes permanecen aislados en sus hogares. “Sé lo que tengo y sé lo que viene, pero no pienso abandonarme. Quiero seguir luchando y ayudar al que está al lado mío”.
Una invitación abierta
Desde la Asociación Parkinson Salto insisten en que el acompañamiento comienza con un simple acercamiento. Las actividades son abiertas y buscan recibir tanto a pacientes como a familiares que necesiten información, orientación o simplemente compartir experiencias con personas que atraviesan situaciones similares. “El Parkinson es una enfermedad con la que hay que aprender a convivir. No podemos cambiar el diagnóstico, pero sí podemos encontrar caminos para vivir mejor”.