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En el barrio Andresito hay vecinos que viven con una preocupación diaria: no tienen agua potable en sus casas, a pesar de que la obra comenzó hace meses. Juan Frugoni, vecino de la zona, contó la situación que afecta a varias familias y que, hasta el momento, no ha tenido solución por parte de Obras Sanitarias del Estado (OSE). Según relata, en una esquina del barrio se realizaron trabajos y se colocaron algunos cruces de cañería. Sin embargo, la red no se completó. “Son unos 100 metros de cañería que faltan”, explica. Se hicieron tres cruces en la esquina, pero la conexión principal nunca se terminó. El problema es que, sin ese caño grande que debe unir todo el sistema, el agua no llega a varias viviendas.

Vecinos divididos por una cañería

La situación genera aún más malestar porque en la misma cuadra hay casas que sí tienen agua y otras que no. Las viviendas que están de un lado reciben el servicio porque el caño pasa por allí. Pero hacia el otro tramo, donde debía extenderse la red, la obra quedó inconclusa. “Vinieron, miraron, hicieron parte del trabajo y no volvieron más”, cuenta Juan. Desde entonces, los vecinos han hecho reclamos, pero aseguran que no han tenido respuestas claras. Con el cambio de autoridades dentro de OSE, muchos sienten que el trámite quedó estancado. Dicen que ahora todo depende de nuevas firmas y decisiones técnicas, mientras ellos siguen esperando.

El verano se acerca y la preocupación aumenta

La falta de agua no es un detalle menor. Las familias afectadas están atravesando dificultades todos los días. Algunos deben traer agua desde otras casas, otros se arreglan como pueden. Pero la realidad es que no contar con agua potable en pleno verano es una situación muy complicada. “Están pasando malísimo”, resume Juan, reflejando el sentir de la cuadra. No se trata de un capricho, sino de un servicio básico que consideran un derecho.

Un pedido claro: que terminen la conexión

Los vecinos no están pidiendo una obra nueva, sino que se termine lo que ya empezó. Aseguran que la base está hecha, que los cruces están colocados y que solo falta instalar el caño principal que permita que el agua circule. El reclamo es simple: que las autoridades vuelvan al barrio, revisen la situación y concreten la conexión definitiva. Mientras tanto, la incertidumbre sigue creciendo.

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