Bordaberry alerta sobre el rumbo del país y reclama “decisión, acción y prioridades claras” en seguridad y economía
En una entrevista en el streaming de Diario La Prensa, el senador Pedro Bordaberry manifestó una visión sobre la situación actual de Uruguay, a la que definió como “preocupante”. Explicó, que el país enfrenta dos grandes desafíos que deberían concentrar la atención del sistema político, la seguridad pública y la economía, particularmente en lo relativo al empleo.
“Uruguay tiene claramente dos grandes problemas, el económico, el del empleo, el trabajo, y el de la seguridad pública”, afirmó. Sin embargo, cuestionó que el debate político se encuentre desviado hacia temas que considera secundarios. “No estamos realmente focalizados en lo que afecta a la gente y al futuro del país”.
En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias de no actuar a tiempo, “Si no solucionamos el tema de la seguridad, estamos perdidos. Si el narcotráfico sigue avanzando, estamos perdidos. Y si no generamos condiciones para la inversión y el trabajo, no vamos a tener suerte”.
Descreimiento ciudadano y críticas al discurso oficial
Bordaberry también se refirió al clima de desconfianza hacia la política reflejado en encuestas recientes. A su entender, la respuesta del gobierno que atribuye esa percepción a fallas en la comunicación, es equivocada y revela una falta de autocrítica.
“El gobierno dice que la gente no percibe los logros. Eso es tratar a la gente de estúpida”, afirmó con dureza. “La gente te está diciendo que la seguridad está mal, que la economía no le llega, que el empleo no aparece. No es un problema de comunicación, es un problema de gestión”.
Para el senador, insistir en esa línea implica desconocer la realidad cotidiana de los ciudadanos. “Hay que tener humildad para reconocer que hay cosas que están mal”.
Seguridad, cifras, comparación regional y enfoque integral
Sostuvo que la situación en Montevideo es especialmente grave y la comparó con otras ciudades de América Latina. “Montevideo tiene 15 homicidios cada 100.000 habitantes. Buenos Aires tiene 2,5. Estamos peor que muchas ciudades de la región”, subrayando que estos datos deberían impulsar un cambio de rumbo en las políticas aplicadas.
En cuanto a las soluciones, planteó la necesidad de aplicar un enfoque integral que combine cuatro pilares, disuasión, prevención, represión y rehabilitación. En particular, cuestionó la resistencia a utilizar la represión como herramienta legítima dentro del marco legal. “Sin represión no hay disuasión ni prevención que funcione. Si alguien comete un delito, hay que detenerlo. Esa es la base de cualquier sistema de seguridad”, sostuvo. Al mismo tiempo, aclaró que esto debe hacerse “con autoridad, no con autoritarismo”.
Propuestas legislativas y rol de la oposición
Bordaberry defendió el trabajo de la oposición en el Parlamento y mencionó acciones. Entre ellas, la interpelación al ministro del Interior ante la posibilidad de liberar miles de reclusos, iniciativa que finalmente no avanzó. “Nos tocó jugar de arquero y atajamos un penal complicado”.
También señaló que su sector presentó proyectos que aún no han sido tratados, como la creación de un delito específico de pertenencia a organizaciones criminales. Según explicó, esta herramienta permitiría actuar de forma más eficaz contra el narcotráfico.
“No podés esperar a que cometan un delito. Ser parte de una organización criminal ya debería ser delito”, mencionando experiencias internacionales como referencia.
Reincidencia y sistema penitenciario
Bordaberry advirtió que cerca del 70% de las personas privadas de libertad vuelve a delinquir, lo que a su juicio evidencia fallas estructurales en el sistema.
“Tenés miles de personas que van a salir y van a cometer delitos de vuelta. Si no bajás eso, estás perdido”. Para revertir esta situación, propuso fortalecer el Instituto Nacional de Rehabilitación y dotarlo de mayor autonomía, con el objetivo de mejorar la reinserción social. “No es solo un problema de ellos, es un problema de toda la sociedad”.
Economía, inversión y señales de alerta
El senador expresó que el país no está generando condiciones adecuadas para atraer inversiones. Mencionó el cierre de empresas y el aumento de seguros de desempleo como indicadores preocupantes. “A cada rato se anuncian cierres. Eso muestra que algo no está funcionando”.
Estado, mercado y eficiencia
Bordaberry planteó una posición intermedia entre el intervencionismo estatal y el libre mercado absoluto. “Ni dirigismo estatal ni capitalismo salvaje”.
Como ejemplo, mencionó la situación de la industria del cemento de Ancap, que calificó como ineficiente y deficitaria. Cuestionó propuestas que implican sostenerla mediante compras públicas a precios más altos, al considerar que distorsionan la competencia. “El Estado tiene que garantizar que haya competencia sin abusos, pero no dirigir toda la economía”.
Más recursos, pero sin mejores resultados
El senador puso el foco en el uso de los recursos públicos. Afirmó que en áreas como seguridad y educación el presupuesto ha aumentado significativamente en las últimas décadas, sin que eso se refleje en mejores resultados.
“El Ministerio del Interior pasó de 200 millones de dólares a 1.200, y sin embargo los delitos aumentaron. En educación hay menos alumnos y peores resultados”, ejemplificó.
Para Bordaberry, el problema radica en la falta de exigencia en la gestión. “No es solo cuánto gastás, sino qué resultados obtenés. Hay que empezar a exigir rendición de cuentas”.
Cuestión social y prioridades del gasto
En relación con la situación social, el legislador cuestionó la respuesta del gobierno ante problemáticas como las personas en situación de calle. No se trata de falta de recursos, sino de falta de eficiencia.
También criticó la asignación de fondos a determinadas políticas que, no responden a las prioridades más urgentes. “Hay que decidir qué es más importante y asignar los recursos en función de eso”.
Un partido “unido pero no unánime”
Consultado sobre la interna del Partido Colorado, Bordaberry se mostró conforme con el trabajo realizado. Reconoció la existencia de diferencias, pero las valoró como parte de una dinámica democrática. “Estamos unidos, no somos unánimes. Y eso está bien”.