Covimus 2 /
Un reclamo que tiene más de 30 años
Vecinos de la cooperativa COVIMUS 2 vuelven a reclamar una problemática que, según denuncian, arrastran desde hace más de tres décadas y que hasta hoy continúa sin una solución definitiva. La situación afecta a decenas de familias que viven en una zona cercana al arroyo Sauzal y que aseguran convivir diariamente con inundaciones, humedad, malos olores y serias dificultades estructurales en sus viviendas. De acuerdo a lo planteado por integrantes y asesores de la cooperativa, el origen del problema se remonta a una donación de terrenos realizada hace muchos años por la Intendencia de Salto para funcionarios municipales. Sin embargo, sostienen que en aquel momento no se habrían cumplido correctamente los controles técnicos y normativas que hoy son obligatorias para cualquier fraccionamiento.
Quienes siguen de cerca el tema explican que actualmente para habilitar terrenos se exigen estudios hidráulicos y controles estrictos justamente para evitar construcciones en zonas inundables. Según afirman, eso no ocurrió en el caso de COVIMUS y hoy las consecuencias las siguen pagando las familias.
“LA GENTE VIVE CON MIEDO CADA VEZ QUE LLUEVE”
Los vecinos aseguran que la situación empeora cada vez que se registran lluvias intensas. Explican que existen informes y mapas técnicos que marcan a esa zona como de riesgo de inundación, incluso con posibilidades de desborde cada ciertos años. Además de las inundaciones, denuncian problemas sanitarios importantes. Hablan de aguas contaminadas, presencia constante de mosquitos, olores nauseabundos y daños en las construcciones. “Hay familias que abren una canilla y sale agua con suciedad. Las viviendas se están deteriorando y la gente siente que nadie escucha el problema”, señalaron. También remarcan que el conflicto no afecta solamente a COVIMUS, sino a varios sectores vinculados al arroyo Sauzal, donde distintas comisiones vecinales vienen reclamando desde hace años por soluciones y controles más firmes.
CUESTIONAN LA FALTA DE CONTROLES Y DEMORAS
Uno de los puntos más cuestionados es el funcionamiento de la Intendencia de Salto. Según manifestaron, hace más de tres meses presentaron expedientes, solicitudes de reuniones y pedidos de información, pero aseguran que las respuestas han sido mínimas. Incluso señalaron que algunos trámites quedaron detenidos durante semanas sin avances concretos. La intención de los vecinos era reunir a distintas áreas de la Intendencia para trabajar en conjunto y encontrar medidas urgentes que ayuden a disminuir los riesgos. Entre los planteos realizados también se encuentra un pedido de exoneración de la contribución inmobiliaria, argumentando que las irregularidades y los problemas históricos han perjudicado económicamente a muchas familias.
“NO ES UN TEMA POLÍTICO, ES UN TEMA HUMANO”
Desde el entorno de la cooperativa insistieron en que el reclamo no tiene un objetivo político partidario, sino que apunta a exigir que se cumplan las normativas vigentes y que exista un verdadero control territorial. “Acá no importa quién gobierne, lo importante es que la Intendencia asuma las responsabilidades que le corresponden”, expresaron. Además, remarcaron que existen decretos y normativas departamentales desde finales de la década de 1980 que establecen distancias mínimas para construir cerca del arroyo Sauzal, algo que —según denuncian— en muchos casos no se respetó.
BUSCAN UNA SOLUCIÓN DEFINITIVA
Los vecinos aseguran que todavía mantienen la esperanza de encontrar una salida dialogada, aunque advierten que ya evalúan nuevas acciones judiciales ante la falta de respuestas. El principal objetivo, sostienen, es lograr coordinación entre las diferentes oficinas de la Intendencia para trabajar en prevención, control y soluciones reales para las familias afectadas. Mientras tanto, las familias de COVIMUS siguen esperando. Y cada vez que el cielo se nubla sobre Salto, vuelve también la preocupación de quienes hace más de 30 años conviven con el mismo problema.