Con la llegada de seis nuevas unidades, la Intendencia de Salto completó el recambio de flota previsto para el transporte público. Para conocer los detalles de este avance y el impacto en las finanzas municipales, dialogamos con Francisco Blardoni, Director de Transporte del departamento.
Blardoni, llegaron las unidades que faltaban para completar la compra inicial. ¿Qué significa esto para el servicio en Salto?
Exactamente, completamos la entrega con 6 unidades que se suman a las primeras 6 que ya habíamos recibido. Las primeras las tuvimos que sacar a la calle urgentemente porque estábamos con un déficit importante y las reparaciones de los coches viejos se hacían cada vez más largas. Estas nuevas unidades nos dan un respiro enorme y nos permiten jubilar ómnibus que venían funcionando desde los años 80 y 90, con más de un millón de kilómetros encima.
¿Cómo fue el proceso de elección y en qué condiciones se recibieron estos vehículos?
Fue una negociación muy ventajosa para la Intendencia. Nuestro propio personal técnico de taller viajó a seleccionar las unidades una por una entre un lote de 80 ómnibus. Tras la selección, pasaron por un testeo completo, recambio de piezas y pintura antes de ser entregadas. Además, la compra incluyó un stock de repuestos muy importante para todo el período, que incluye hasta un motor nuevo y una caja de cambios cero kilómetro para resolver cualquier inconveniente de inmediato.
¿Qué resultados han visto con las primeras 6 unidades que ya estaban circulando?
El resultado es excelente. Le pedí un informe al jefe de taller y, mientras que a los ómnibus antiguos teníamos que hacerles mantenimiento dos o tres veces por semana, a las unidades nuevas solo se les ha puesto combustible y fluidos habituales. El ahorro en taller y repuestos es gigantesco.
Hablando de números, la empresa municipal siempre ha sido deficitaria por su función social. ¿Cómo ha evolucionado ese subsidio?
Cuando asumimos en la transición, los números nos mostraban que el sector necesitaba una asistencia financiera de la Intendencia del 60% respecto al costo total. En conversaciones con expertos y mirando los estándares de Latinoamérica, lo normal en transporte público es que la venta de boletos cubra dos tercios y el Estado subsidie un tercio (alrededor del 33%), porque cumple un rol social fundamental. Nosotros reorganizamos el trabajo, recortamos gastos ineficientes y hoy logramos bajar ese subsidio del 60% a un 35%. Con estas nuevas unidades en la calle, que gastan mucho menos en mantenimiento, calculamos que vamos a estar por debajo del 30%, entrando plenamente en los parámetros internacionales.
Y todo esto manteniendo el boleto más accesible del país...
Así es. Seguimos manteniendo el precio del boleto a 25 pesos, el más barato de todo el Uruguay, congelado desde el año 2022 a pesar de las subas del gasoil y la mano de obra. Para tener una referencia, en Tacuarembó el boleto cuesta 35 pesos con recorridos más cortos, en Artigas 40 y en Rivera 44. El transporte público en todo el mundo se subsidia porque traslada a la gente que va a trabajar y estudiar, y en Salto cumplimos ese rol social cuidando al mismo tiempo los recursos de los vecinos.