El desafío de proyectarse al mundo /
Un centro de convenciones internacional vuelve a instalarse como tema
¿Puede Salto aspirar a contar con un centro de convenciones de categoría internacional, con capacidad para alrededor de 600 personas, pensado para atraer eventos regionales y posicionar a la ciudad en el mapa de grandes encuentros académicos y empresariales? Para el coronel retirado Carlos Bruno, la respuesta es clara: sí. Y no solo como una idea ambiciosa, sino como un proyecto concreto en el que trabaja desde hace casi quince años. En diálogo reciente con La Prensa, Bruno volvió a plantear una iniciativa que, según entiende, podría convertirse en un motor de desarrollo turístico y económico para el departamento.
Pensar Salto en clave regional
Bruno sostiene que uno de los principales desafíos es cambiar la mirada localista y pensar a Salto dentro de una lógica regional. “Sería de gran atractivo turístico”, afirmó, al tiempo que ejemplificó con la posibilidad de realizar congresos médicos internacionales. Según explicó, cuando organizaciones profesionales o científicas buscan sedes para grandes convenciones, suelen inclinarse por destinos ya posicionados, como Punta del Este. El objetivo sería que, en ese proceso de selección, Salto aparezca como una alternativa competitiva. “Hay que pensarlo en clave regional, no quedarnos en lo local, que sería quedarnos en la chiquita”, señaló. En ese sentido, destacó que la ciudad posee ventajas estratégicas importantes: la cercanía con grandes capitales del Cono Sur y la existencia de un aeropuerto internacional, elementos que podrían facilitar la llegada de visitantes extranjeros.
Un proyecto con años de trabajo
Lejos de tratarse de una propuesta reciente, Bruno explicó que el proyecto comenzó a gestarse hace más de una década. Incluso reveló que el diseño inicial fue elaborado por su hijo, Diego Bruno, y desde entonces ha sido ajustado y presentado en distintos ámbitos. El impulso continúa vigente. Días atrás, el coronel retirado mantuvo reuniones con altas autoridades de la Intendencia de Salto, quienes actualmente analizan la iniciativa. Paralelamente, Bruno ha mantenido contactos con posibles inversores extranjeros, fruto de viajes y gestiones personales realizadas a lo largo de los años. Según indicó, varios empresarios han manifestado interés y entusiasmo por la idea, aunque el paso decisivo aún depende de concretar apoyos financieros y políticos.
El impacto económico esperado
Uno de los argumentos centrales del proyecto es el potencial impacto económico que tendría para la ciudad. Bruno remarcó el concepto de “derrame” que generan los eventos internacionales. Congresos académicos, encuentros empresariales o convenciones profesionales movilizan múltiples sectores de la economía local: hotelería, gastronomía, transporte, comercio y servicios turísticos. Un dato que considera especialmente significativo es que aproximadamente el 93% de los asistentes a este tipo de actividades se aloja en hoteles de cuatro y cinco estrellas, lo que incrementa el gasto promedio por visitante y prolonga la permanencia en destino. La propuesta incluye no solo un centro de convenciones con capacidad para unas 600 personas, sino también la construcción de un hotel cinco estrellas que acompañe la infraestructura necesaria para recibir eventos de alto nivel.
Posibles ubicaciones
Consultado sobre dónde podría concretarse el proyecto, Bruno señaló que existen varios lugares aptos dentro del departamento. Sin embargo, dos zonas aparecen como las más firmes: el área termal de Daymán y las proximidades de Salto Grande.
Ambas alternativas reúnen condiciones naturales, accesibilidad y potencial turístico, factores que podrían potenciar la experiencia de quienes lleguen a la ciudad por motivos académicos o empresariales.
Un sueño que busca respaldo
Para Bruno, la iniciativa trasciende una aspiración personal. “Salto lo precisa y lo merece”, afirmó, convencido de que la ciudad tiene condiciones para dar un salto cualitativo en materia turística y de desarrollo económico. El proyecto permanece ahora en una etapa clave: lograr que actores públicos y privados tomen la posta y transformen la idea en una realidad concreta. Mientras tanto, la propuesta vuelve a instalar una pregunta que, tarde o temprano, Salto deberá responder: si quiere seguir siendo únicamente un destino regional o animarse a competir en el escenario internacional de congresos y convenciones.