El renacer del Citrus en Salto /
Entre la esperanza productiva y la incertidumbre laboral
El departamento de Salto vive un renacer productivo con el auge del citrus, un rubro que históricamente ha sostenido la economía local y que ahora se proyecta con fuerza hacia mercados internacionales. Según explicó Juan Carlos Albano, dirigente sindical de los trabajadores del sector y referente de la Unión de Trabajadores Rurales y Afines (UTRAU), “el citrus tiene un nuevo y gran futuro”.
En los últimos años, los productores han apostado a nuevas variedades de mandarinas y naranjas adaptadas a las exigencias del mercado estadounidense, frutas más dulces, fáciles de pelar y sin semillas. “Antes, una mandarina te dejaba olor en las manos por días. Hoy eso desapareció. El consumidor del norte no quiere ni olor ni semillas”, comentó Albano, señalando cómo las preferencias externas determinan las plantaciones locales.
El cambio no solo es varietal, hay una inversión tecnológica inédita en maquinaria agrícola, sistemas de riego y plantas de empaque “packings” completamente automatizadas. “Las empresas han apostado mucho y se están preparando para producir volúmenes nunca antes vistos”. En torno a Salto y zonas como Constitución o Espinillar, ya se consolida lo que los propios productores llaman “el polo citrícola”.
La otra cara del auge, trabajo temporal e incertidumbre
Pese al optimismo, Albano advierte que el crecimiento productivo no se traduce directamente en estabilidad laboral. El ciclo del citrus depende de la zafra, que se extiende de marzo a octubre, y deja a miles de trabajadores sin ingresos durante el resto del año. “Después de la cosecha, todo se liquida. Quedan algunas cuadrillas para la industria, pero la mayoría se queda sin trabajo”.
Desde hace más de 13 años, el sector reclama un seguro de paro especial para los trabajadores rurales temporales. “Es denigrante tener que ir todos los años a rogarle a ministros y diputados que aprueben el subsidio”, dijo Albano con evidente cansancio. En la última campaña, los pagos se demoraron más de seis meses, dejando a familias enteras sin ingresos ni ayuda estatal.
El dirigente insiste en que ya no se trata de una medida “especial”. “Si algo se repite durante 13 años, deja de ser especial. Es una necesidad estructural”. UTRAU reclama una mesa de negociación nacional que incluya a todos los actores productores, legisladores y sindicatos para encontrar una solución definitiva.
Factores climáticos, aliados y enemigos
El citrus es un cultivo vulnerable a las inclemencias del clima. Las heladas de hasta siete grados bajo cero provocaron pérdidas millonarias. “Se congeló la fruta, no sirve para nada. Una cosa es frío, otra cosa es congelación”. Las sequías también golpean fuerte, especialmente a los pequeños y medianos productores que no pueden costear sistemas de riego modernos.
El dirigente reconoció que el Ministerio de Ganadería entregó subsidios a casi un centenar de productores, pero calificó la medida de insuficiente. “Si a esos 98 productores los agarra una seca, los mata. No tienen la fortaleza de invertir lo que vale hoy un sistema de riego”.
A estos riesgos naturales se suman los del mercado internacional. “Si todo sale bien, si no hay heladas, si los mercados se mantienen, podemos tener un año espectacular. Pero todo depende de demasiados ‘si’”, resumió con realismo.
Nuevos mercados y producción sin precedentes
El panorama comercial, en cambio, es prometedor. Uruguay ha logrado abrir mercados en Estados Unidos, Indonesia y otros países de Asia, lo que estimula la producción y atrae inversiones extranjeras. En paralelo, se ha expandido el cultivo de limón, impulsado por un contrato con una multinacional fabricante de refrescos que compra todo el concentrado producido en el país.
“Tenemos una producción de limón gigantesca, sin antecedentes en Uruguay”, aseguró Albano. Empresas de capital estadounidense, peruano y argentino han adquirido tierras y desarrollado sus propias plantaciones para abastecer directamente sus mercados.
Sin embargo, el crecimiento plantea un nuevo desafío, la falta de mano de obra capacitada. El sindicalista señaló la preocupación de los empresarios por la escasez de cosecheros. “Hay temor de que no se consigan todos los brazos necesarios para levantar la fruta. Cosechar no es arrancar, es un oficio que requiere experiencia”, explicó.
El drama del trabajo discontinuo
Uno de los mayores reclamos del sector es lograr continuidad laboral. El ideal, según Albano, sería encadenar actividades que permitan que los trabajadores del citrus pasen a otras cosechas o rubros cuando termina la zafra. “Eso sería el mundo ideal: terminan con el citrus y pasan a otro cultivo. Pero hoy no existe esa posibilidad”.
En el pasado, se intentó diversificar con el cultivo de cannabis y arándanos, pero ambos proyectos fracasaron. “El cannabis fue una estafa, una inversión que quedó tirada. Los tres emprendimientos que había desaparecieron”, recordó. Incluso el arándano, que llegó a generar expectativa, hoy está en declive, “Hay perspectivas de que arranquen todo y planten cítricos en su lugar”.
Llamado a la acción política y social
La entrevista culminó con un tono crítico hacia la falta de respuesta política. “La solidaridad y el humanismo brillan por su ausencia. Nos debemos a los trabajadores, no a los discursos”. Contó además las largas gestiones en Montevideo para destrabar el pago del subsidio: viajes, reuniones suspendidas, promesas incumplidas. “Nos hemos pasado años corriendo diputados y senadores por todo el país. Ya no queremos viajar más. Queremos soluciones”.
El sindicalista resumió el sentimiento general del gremio con una frase “El que sobrevivió sin cobrar durante seis meses es un genio. Pero no se puede vivir de milagros”.
Mientras el citrus uruguayo brilla por su calidad y sus exportaciones conquistan nuevos mercados, los trabajadores que sostienen esa producción siguen esperando estabilidad y dignidad laboral. El renacer del citrus, al fin y al cabo, será completo solo cuando florezca también la justicia social en los campos de Salto.