El verdadero problema de la salud /
Las roscas que nadie se anima a tocar
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Por Pedro Rodríguez
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moviles@laprensa.com.uy
El pasado 7 de enero, en pleno receso parlamentario, la Comisión Permanente del Parlamento recibió a la ministra de Salud Pública, Dra. Cristina Lustemberg, y al economista Gabriel Odone. La convocatoria buscó analizar la situación del sistema de salud y las medidas que se vienen discutiendo para su financiamiento y sostenibilidad. En ese ámbito, se produjo una intervención que dejó al descubierto una verdad incómoda, pero conocida por todos. El senador del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, puso palabras a lo que muchos piensan y pocos se animan a decir.
“El problema está de los dos lados del mostrador”
Bordaberry fue directo: “Vamos a ver el verdadero problema. Lo sabemos todos. El verdadero problema de la salud ya lo hemos dicho acá”. Incluso señaló que más de un senador del Frente Amplio bajó la cabeza al escucharlo. Según expresó, el núcleo del problema no está en los trabajadores ni en los usuarios, sino en las roscas. En quienes están de los dos lados del mostrador: prestan servicios a las entidades de salud y, al mismo tiempo, hacen negocios privados con ellas.
Mutualistas fundidas, prestadores ricos
El diagnóstico es claro y preocupante. Tenemos mutualistas fundidas y, del otro lado, prestadores privados, médicos, empresas y proveedores cada vez más ricos. Ambulancias, emergencias móviles, servicios de acompañamiento, tercerizaciones varias, medicamentos y equipamientos: todo forma parte de un entramado que drena recursos y debilita al sistema. La comparación con el fútbol resulta inevitable: clubes quebrados y empresarios prósperos. Instituciones pobres, empresas ricas. No es nuevo, solo cambian los protagonistas.
El camino fácil: cargarle el peso a los trabajadores
Frente a este escenario, el senador fue crítico con la falta de decisión política. Señaló que no se animan a ir contra las roscas, contra los intereses que lucran desde adentro del sistema. Entonces se elige el camino más sencillo: hacer aportar más a los más de 155 mil trabajadores que sostienen la salud con su esfuerzo diario. Mientras tanto, los verdaderos costos del sistema no se enfrentan. No se toca a quienes tercerizan servicios, encarecen medicamentos, sostienen monopolios de hecho y coordinan el sistema desde afuera.
No es más aporte, es más valentía
La solución, como se dijo en el Parlamento, no es subir aportes. Lo que el sistema de salud necesita es no injerencia de terceros interesados, transparencia, eficiencia, competencia real y control de costos. Pero, por sobre todo, necesita valentía política. Valentía para enfrentar a los amigos del poder, que no son de hoy ni de un solo gobierno. Son de todos. Viejas prácticas que vienen de décadas atrás y que nadie quiso desarmar.
Un compromiso claro
Desde este lugar, el mensaje es firme: se apoyará a quienes se animen a limpiar el sistema, a meter jabón, agua y esponja de alambre. A quienes defiendan la legalidad, especialmente en materia tributaria, y se planten contra medidas que castiguen al que trabaja y premien al poderoso.
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