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En una extensa entrevista con  el diputado nacional Dr. Gustavo Salle Lorier ofreció una visión directa, sin eufemismos y profundamente crítica sobre el conflicto entre Venezuela y Estados Unidos, tras los últimos acontecimientos que involucraron a Donald Trump y Nicolás Maduro. Desde el inicio, Salle dejó clara su posición: en las relaciones internacionales no mandan ni las ideologías ni los discursos morales, sino el dinero y los intereses económicos.

Según el legislador, todo lo demás —religión, política, derechos humanos— suele ser “relato para la tribuna”. A su entender, la reciente acción de Estados Unidos en Venezuela debe ser definida sin rodeos como un acto bélico de invasión, cuyo objetivo central fue el secuestro y desplazamiento de un dictador, aunque aclaró que no se trata de elegir “el menos malo”.

Ni Trump ni Maduro: un conflicto entre los peores

Salle fue contundente al afirmar que tanto Donald Trump como Nicolás Maduro representan figuras criminales, cada uno desde su lugar. Rechazó la idea de que criticar a Trump implique defender a Maduro, a quien calificó como corrupto, autoritario e incapaz de gobernar un país con enormes recursos naturales como Venezuela.

Para el diputado, el fracaso del régimen venezolano es aún más grave si se considera que el país posee petróleo, oro y vínculos comerciales con potencias como China, Rusia, Irán e incluso Estados Unidos. “No hay excusas”, señaló, al sostener que se trató de una mala gestión sostenida por una burocracia enquistada en el poder.

El petróleo venezolano y el dólar en juego

Uno de los ejes centrales del análisis de Salle fue el petróleo. Explicó que la ruptura de Arabia Saudita con el acuerdo que obligaba a comercializar el crudo únicamente en dólares debilitó el sistema de los “petrodólares”, clave para la hegemonía económica de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

En ese contexto, Venezuela aparece como una pieza estratégica: posee reservas gigantescas y una infraestructura petrolera desarrollada históricamente por empresas norteamericanas. De ahí —explicó Salle— surge la frase de Trump sobre “nuestro petróleo”. No por territorio, sino por inversión e intereses corporativos.

Transición, impunidad y negocios

Según el diputado, lo que se está produciendo no es una ruptura total del sistema madurista, sino una transacción. Maduro sale del centro de la escena, pero gran parte de la estructura burocrática permanece, posiblemente bajo acuerdos de transición e incluso de inmunidad. El objetivo final sería habilitar una nueva etapa de extracción y sobreexplotación del petróleo venezolano.

Esto ya se reflejaría, afirmó, en el aumento del valor de las acciones de las grandes petroleras y en el fortalecimiento del dólar, acompañado por una política exterior cada vez más agresiva de Estados Unidos.

El pueblo, siempre el gran ausente

Consultado sobre el rol del pueblo venezolano, Salle fue claro: no decide nada. Es quien sufre las consecuencias de disputas geopolíticas que se juegan muy por encima de su realidad. La política, dijo, funciona como un colchón entre los grandes grupos económicos y la población. Incluso se incluyó a sí mismo dentro de la “casta política”, aunque aclaró que su rol es denunciar ese funcionamiento y no encubrirlo.

Uruguay y la no intervención

Sobre la postura del gobierno uruguayo, consideró acertada la apelación formal al principio de no intervención, aunque recordó que, en la práctica, la historia de la humanidad es la historia de las intervenciones y de las guerras, impulsadas siempre por intereses económicos. Para Salle, la guerra no es ideológica: es financiera. Y mientras eso no cambie, el mundo seguirá girando al ritmo de los negocios y no de los pueblos.

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