La consulta sexológica en la juventud /
Un espacio de orientación, prevención y diálogo familiar
- Por Alejandro Pignataro (Psicólogo, Educador Sexual y Sexólogo Clínico en formación)
El crecimiento de los hijos plantea desafíos constantes en muchas familias. A medida que los adolescentes transitan los cambios propios de la pubertad y la adolescencia, surgen inquietudes naturales sobre su desarrollo físico, emocional y personal. En la actualidad, los jóvenes están expuestos a un volumen incalculable de contenidos en redes sociales e internet que no siempre son “sanos”. Ante este panorama, la consulta en sexología clínica afortunadamente está dejando de ser una opción secundaria para volverse una necesidad concreta: un espacio de orientación indispensable para proteger la salud integral en una etapa clave de la vida.
Vencer la incomodidad y dialogar en casa…
Desde mi práctica en el ámbito de la Psicología y la Educación sexual, observo con frecuencia que abordar estos temas en casa suele generar pudor, vergüenza y hasta miedo. A muchos padres les cuesta dar el primer paso por miedo a no usar las palabras “correctas” o no saber cómo enfocar la conversación. Sin embargo, es fundamental perder la vergüenza de hablar y también poder consultar. Abrir la puerta a la orientación profesional es un acto de cuidado y responsabilidad… y no debe verse como un signo de debilidad o de falta de autoridad familiar (sino todo lo contrario).
El espacio profesional no busca reemplazar el rol de la familia, sino ofrecer a los padres o referentes un lugar seguro donde resolver sus propias dudas y recibir herramientas claras. Perder el temor a buscar ayuda profesional permite a los adultos acompañar a sus hijos desde la empatía, el respeto y con información certera. Contar con una guía oportuna en el hogar promueve decisiones más conscientes, fomenta la responsabilidad y es capaz de prevenir situaciones de riesgo.
Superar la vergüenza frente a las dudas…
Por su parte, los adolescentes viven una etapa de profundas transformaciones. Aunque intenten mostrarse como independientes muchas veces, en la consulta manifiestan dudas muy elementales sobre una variedad de temas relacionados a la sexología y muchas veces sucede que por temor al ridículo o el miedo a ser juzgados, guardan silencio frente a sus padres o adultos referentes.
Las consultas más habituales giran en torno a la preocupación por la “normalidad” de su desarrollo corporal, las dudas sobre posibles situaciones que se pueden dar en sus primeras experiencias, y una marcada inseguridad generada por los estereotipos y la presión de rendimiento que consumen en internet (principalmente la pornografía).
A la vez existen dudas con respecto a la anticoncepción y la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS). Muchos jóvenes desconocen el uso correcto de los métodos de protección o basan sus decisiones en mitos compartidos entre pares. A esto se suman inquietudes sobre la orientación afectivo-sexual, cómo poner límites claros, el consentimiento y el manejo de la ansiedad que produce la expectativa social de "encajar".
Resulta necesario transmitirles que tener dudas es completamente esperable y que recurrir a un profesional es un camino muy sano. Para esto es necesario habilitar espacios de diálogo también en casa. La consulta clínica les ofrece un ambiente confidencial y libre de prejuicios, donde pueden preguntar con total libertad y recibir respuestas objetivas adaptadas a cada situación y cada caso.
Perder el tabú…
La consulta sexológica y la educación sexual cumplen una función principalmente “preventiva”, ya que promueven el desarrollo de autoestima, el conocimiento y los cuidados del propio cuerpo (y de los cuerpos de los demás)y la responsabilidad afectiva, entre muchos otros aspectos.
Consultar al sexólogo clínico tendría ser tan natural como acudir al pediatra, al odontólogo o al psicólogo. Afortunadamente cada vez más estamos cerca de eso. Dejar de lado los tabúes y entender este espacio como un recurso necesario es la mejor manera de proteger el bienestar emocional de los jóvenes y de sus sistemas familiares en general, para fortalecer lazos de confianza y diálogo dentro del hogar.