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Hoy abordamos un tema que, lamentablemente, se ha vuelto casi habitual en las charlas cotidianas. Todos hemos escuchado alguna vez que una persona “se agarró un virus en el hospital”, ya sea en un centro de salud público o privado, y que esa situación terminó complicando aún más su estado de salud. La frase se repite entre familiares, vecinos y pacientes, generando preocupación, miedo y muchas veces confusión. A partir de esos relatos surge una pregunta que muchos se hacen, pero pocos entienden del todo: ¿qué es realmente un virus hospitalario? ¿de qué se trata? ¿cómo se transmite y por qué puede ser tan riesgoso para quienes ya están internados?

Un tema delicado, pero necesario de hablar

Consultamos a profesionales médicos de Salto que, con mucha disposición, aceptaron responder nuestras inquietudes. Sus respuestas ponen sobre la mesa un tema sensible y delicado, pero necesario de comprender. Este artículo no busca generar alarma, sino informar y aportar claridad sobre una realidad que existe en todos los sistemas de salud.

No son virus: son bacterias resistentes

El médico cirujano vascular, Dr. Sebastián Sarutte, explicó que lo que comúnmente se llama “virus hospitalario” no son virus, sino bacterias. Cuando una persona está internada, ya se encuentra cursando alguna enfermedad y, muchas veces, con las defensas disminuidas. En ese contexto, distintas bacterias pueden interactuar entre sí, intercambiar material genético y volverse más resistentes a los antibióticos.

En el ámbito hospitalario hay una mayor circulación de gérmenes, simplemente porque hay más personas enfermas concentradas en un mismo lugar. Estas bacterias, además de ser más abundantes, suelen ser más difíciles de tratar, lo que complica la evolución de los pacientes.

Altas tempranas para evitar complicaciones

En la misma línea, el Dr. Carlos Rattin señaló que las llamadas bacterias intrahospitalarias han adquirido una resistencia muy elevada a numerosos medicamentos. Esto las vuelve especialmente agresivas. Estas bacterias pueden encontrarse en cualquier área hospitalaria, aun cuando se cumplan estrictamente las medidas de higiene y antisepsia.

Por ese motivo, hoy se priorizan las altas médicas tempranas. Muchas veces los pacientes o sus familias interpretan que permanecer más días internados es más seguro, cuando en realidad, si el paciente está en condiciones, volver al domicilio reduce el riesgo de contraer una infección hospitalaria. Incluso existen cirugías ambulatorias, donde el paciente se opera y regresa a su casa el mismo día, justamente para minimizar estos riesgos.

¿Qué son las infecciones intrahospitalarias?

El médico urólogo Dr. Miguel Villar explicó que lo que popularmente se denomina “virus hospitalario” se conoce en medicina como infecciones intrahospitalarias o infecciones nosocomiales. Se trata de infecciones que una persona adquiere dentro de un hospital, sanatorio o clínica, y que no estaban presentes al momento de su ingreso.

Según detalló, se consideran infecciones hospitalarias aquellas que aparecen luego de 48 horas de internación, dentro de los 30 días posteriores a una cirugía, o incluso hasta algunos días después del alta médica. Muchas veces están vinculadas a procedimientos habituales de la atención sanitaria, como la colocación de sondas, vías venosas o intervenciones quirúrgicas.

Un problema global, no exclusivo de nuestro país

El Dr. Villar remarcó que este problema no es exclusivo de Uruguay. Las infecciones intrahospitalarias ocurren en todo el mundo. Como ejemplo, señaló que en países como Estados Unidos se registran  medio millón de casos al año, afectando tanto a pacientes como a trabajadores de la salud.

Esto demuestra que se trata de una problemática compleja, incluso en sistemas sanitarios altamente desarrollados, donde se aplican protocolos estrictos de control e higiene.

La prevención como herramienta clave

Uno de los aspectos más preocupantes es que estos gérmenes suelen ser más resistentes a los tratamientos habituales, debido al uso frecuente de antibióticos en los hospitales. Además, afectan a personas que ya están debilitadas, lo que aumenta el riesgo de complicaciones.

La prevención es fundamental. El correcto lavado de manos, el uso adecuado de guantes, el cumplimiento de los protocolos de higiene y el cuidado en cada procedimiento médico son medidas simples, pero esenciales para reducir este tipo de infecciones.

Informar para comprender y prevenir

Entender qué son las infecciones hospitalarias no elimina el problema, pero sí permite tomar conciencia, exigir cuidados y valorar el trabajo de prevención que se realiza a diario en los centros de salud. Informar es el primer paso para enfrentar una amenaza silenciosa que, aunque no siempre se vea, está presente y requiere atención constante.

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