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La interna de Identidad Soberana volvió a quedar en el centro de la atención luego de que Natalia Pigurina, suplente a la diputación, hiciera pública su decisión de renunciar al partido fundado por el doctor Gustavo Salle Lorier. A través de una extensa carta, Pigurina explicó los motivos de su alejamiento y sostuvo que dejó de sentirse representada por el rumbo que, según afirmó, tomó la fuerza política en los últimos meses.

La ex integrante del partido recordó que se sumó al proyecto porque entendía que representaba una forma distinta de hacer política. Señaló que el movimiento cuestionaba los privilegios de la clase política, los acomodos de familiares y personas cercanas, así como la falta de coherencia entre el discurso y las acciones. También dijo que compartía las críticas a determinadas leyes que, a su entender, respondían a una agenda globalista. Sin embargo, aseguró que con el paso del tiempo comenzó a notar una diferencia cada vez mayor entre esos principios y algunas decisiones adoptadas por referentes del partido.

En su carta, Pigurina cuestionó que durante años se criticaran las largas licencias parlamentarias y que, una vez obtenida la representación legislativa, se realizaran viajes personales al exterior durante el período de sesiones. Para ella, ese hecho marcó una contradicción con el discurso que se había sostenido durante años. También expresó su desacuerdo con el uso de la franquicia automotriz destinada a los legisladores para importar un vehículo de alta gama. Según manifestó, ese beneficio había sido duramente cuestionado por el propio sector cuando estaba fuera del Parlamento y, a su entender, utilizarlo representa una contradicción con los principios que impulsaron la creación del partido.

Pigurina afirmó que ese fue el momento en que entendió que se había cruzado "una línea amarilla" que ella no estaba dispuesta a aceptar. Agregó que un proyecto político que se presenta como diferente debe demostrarlo con hechos y no solamente con palabras. En otro tramo de la carta, sostuvo que su compromiso nunca estuvo dirigido hacia una persona en particular, sino hacia los ciudadanos que confiaron en el proyecto político esperando una forma distinta de hacer política. "Ellos merecen coherencia, transparencia y respeto", expresó, al tiempo que aseguró que no está dispuesta a guardar silencio sobre situaciones con las que no comparte ni a renunciar a los valores que, según dijo, la llevaron a militar en Identidad Soberana.

Concluyendo, anunció que continuará trabajando por una política basada en la honestidad, la coherencia y el respeto a la palabra dada, aunque ya fuera de la fuerza política liderada por Gustavo Salle. La renuncia de Pigurina se conoce pocos días después de que quedaran al descubierto diferencias internas dentro de Identidad Soberana, una situación que vuelve a exponer públicamente las tensiones existentes en un partido que nació con un fuerte discurso crítico hacia el sistema político tradicional y que ahora enfrenta cuestionamientos desde personas que integraron sus propias filas.

 

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