La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

La Profesora Magdalena Pandiani de Chemin ha escrito que los ríos desde la época de la conquista han sido los nexos naturales con otros lugares del universo. Esto posibilitó que viajeros incansables como D’ Orbigny, De Moussy o Darwin, dieran a conocer al mundo, a través de sus escritos, las particularidades de estas tierras. Para la misma, los ríos, esos elementos que determinan su nombre, son en sí mismos un importante recurso turístico, y tempranamente fue descubierta esta condición, por ese observador obstinado don Domingo F. Sarmiento- uno de los protagonistas de relevancia del siglo 19- que dejó plasmado en una de sus páginas sus impresiones.

“Todos los que han viajado por el Río Uruguay hasta Concordia se preguntan: ¿Ignoran en Buenos Aires que tienen a algunas horas de las puertas de sus casas un río navegado diariamente por vapores cómodos, que conducirían en una noche y un día las familias a orillas de una cascada o a Salto, donde muchas, sino todas, oirían por primera vez el tronar alegre y grave, sin embargo, del agua que se despeña, corre impetuosa, se estrella contra las rocas, bulle, hierve y marcha con la rapidez que ha olvidado el Paraná, monótono, como la llanura que atraviesa?

Para llegar a Concordia, se disfruta un paisaje que recuerda la Europa o los Estados Unidos, el Hudson o el Rhin en ciertos casos. Se ven ciudades de uno y otro lado del río (...) con sus casillas, bosques dominados de palmeras, villas, saladeros o islas.”

Concluía Sarmiento expresando: La Concordia, como lugar de recreo, sería sin embargo un complemento de la existencia de Buenos Aires, con algo que parece un viaje, aunque lo sea de horas, mucho y muy bello de navegación fluvial por país accidentado y al extremo una verdadera vida de campo con agua, bosques, excursiones y verdadero cambio de escena y de vida.”

Años después, la Compañía de Nicolás Mihanovich implementó un servicio de barcos que unían Concordia y Buenos Aires el que funcionó hasta 1940; crónicas de la época describían el servicio en los siguientes términos: “A las 12 del día parte de la dársena de Buenos Aires el vapor, y a las 8 de la mañana del día siguiente llega al puerto de Concordia.(...) Las comodidades que brindan los magníficos barcos de la empresa Mihanovich (...) hacen transcurrir las horas inadvertidamente, (...) se dispone de buena mesa, excelentes compartimentos para señoras y para hombres, servicio de café a toda hora del día y de la noche, abundante personal de asistencia, mucha limpieza...” informa la publicación ya aludida de 1914

Hoy por hoy, el río Uruguay sigue siendo el mismo que deslumbró a Sarmiento y por el que surcaron los vapores de Ribes y Mihanovich.
¿Cómo es posible que no se advierta que el transporte fluvial puede significar un extraordinario aporte al turismo de las dos orillas?
Seguiremos hablando del tema en próximas ediciones. (Continuará)

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte