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La nostalgia no es solamente música. Para Víctor Hugo Solís, reconocido comunicador, productor de eventos y hombre de radio, es también una puerta hacia los recuerdos, los amigos, las costumbres y aquellos pequeños detalles que marcaron la vida de varias generaciones. En una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, habló sobre la tradicional Noche de la Nostalgia, pero también sobre la transformación de la sociedad, la tecnología, la radio, la cultura y el potencial turístico de Salto.

“Es nostalgia de muchas cosas”, al referirse a una celebración que cada 24 de agosto moviliza a miles de uruguayos. Recordó que la fecha nació como una propuesta para bailar música de años anteriores y que, con el tiempo, se convirtió en una de las noches más importantes del calendario nacional.

Para él, la verdadera esencia está en el reencuentro. “Es reencontrarte con amigos”, evocando aquellos tiempos en que las barras caminaban juntas hacia los bailes, las reuniones comenzaban temprano y la vida social tenía otros ritmos.

De las cartas a WhatsApp

Con más de cuatro décadas vinculadas a la comunicación, Solís también repasó el enorme cambio tecnológico que experimentó la sociedad. Cuando comenzó en Radio Cultural, hace 42 años, la comunicación con los oyentes se realizaba mediante cartas. En la recordada Fonoplatea, los estudiantes escribían pedidos de temas y saludos que luego eran leídos al aire.

“Llegábamos a tener cuatro mil o cinco mil cartas en la semana”. No existían celulares, WhatsApp ni redes sociales. En las casas, muchas veces había un único teléfono por cuadra y la televisión reunía a vecinos y familias.

La llegada de las computadoras, Internet y posteriormente los teléfonos inteligentes modificó esa dinámica. Hoy, la radio puede transmitirse simultáneamente por streaming hacia lugares impensados.

Solís entiende que la tecnología ofrece enormes posibilidades, pero también aceleró la vida cotidiana. Por eso considera que la Noche de la Nostalgia representa una oportunidad para “parar un poco el tiempo” y recuperar vínculos que muchas veces quedaron relegados por el ritmo actual.

Comida, escuela y recuerdos que se van perdiendo

En la oportunidad aparecieron recuerdos vinculados a la gastronomía y a la infancia. Solís evocó los comedores escolares, los guisos, el ensopado, la harina de maíz con tuco y el clásico Martín Fierro, preparado con queso y dulce de membrillo.

También recordó los antiguos almacenes, el aroma del café de Manzanares y lugares comerciales que formaron parte de la identidad de Salto y que hoy ya no existen o cambiaron de nombre.

La nostalgia alcanzó también a la escuela. Habló de los cuadernos con tapas grises y la imagen de Artigas, de las túnicas, las moñas que había que armar y planchar.

También reflexionó sobre el avance de la inteligencia artificial. Reconoció que llegó para quedarse y que las nuevas generaciones deberán adaptarse, pero sostuvo que también es necesario preservar habilidades y experiencias que no deberían desaparecer. “Tenemos que enseñarles otras cosas”. 

La radio, una profesión y una forma de vida

La historia personal de Solís está estrechamente ligada a la radio. Ingresó a Radio Cultural en 1983, inicialmente vinculado a la política, y al año siguiente decidió apostar definitivamente por el medio.

Comenzó comprando su propio espacio y saliendo a vender publicidad. Allí aprendió un oficio que, según reconoce, terminó convirtiéndose en una profesión y en una forma de vida.

Destacó especialmente el carácter plural de aquella radio, donde convivían personas de distintas corrientes políticas que podían expresar sus ideas y respetarse. Para Solís, esa experiencia contrasta con una sociedad actual donde las diferencias políticas o deportivas muchas veces se convierten rápidamente en enfrentamientos.

Aunque reconoce que la radio también debe adaptarse al presente, sostiene que mantiene una magia particular, la posibilidad de construir una imagen únicamente a través de la voz.

Salto y una historia que puede convertirse en turismo

También habló del potencial turístico de Salto. Solís cuestionó que Uruguay concentre buena parte de su promoción turística en el sur y consideró que el norte posee atractivos históricos, culturales y naturales capaces de generar circuitos durante todo el año.

Mencionó lugares, historias y personajes que, a su entender, deberían ser mejor difundidos. También destacó la importancia de rescatar elementos del patrimonio local, como la antigua locomotora que, según señaló, permanece prácticamente desconocida para buena parte de la población.

Su propuesta es combinar espectáculos, gastronomía, patrimonio, termas, historia y paseos para atraer visitantes. La Noche de la Nostalgia puede ser, en ese sentido, mucho más que una fiesta: una excusa para que personas de otros departamentos conozcan Salto y permanezcan algunos días en la ciudad.

Un evento que mueve a toda la ciudad

Solís anunció además los detalles de su celebración en Paseo Alemán. La propuesta comenzará a las 21 horas y se extenderá hasta las primeras horas de la madrugada. La música y el baile serán protagonistas, con una presentación central alrededor de las 23 horas y actividad hasta las cuatro de la mañana.

El evento busca recuperar el espíritu de los antiguos bailes, con espacios para sentarse, comida rápida y un ambiente pensado para compartir. Este año, además, se prevé transmitir parte de la fiesta a través de TikTok para que quienes viven fuera de Salto o del país puedan participar a distancia.

Pero el movimiento no termina en la pista de baile.  Subrayó que este tipo de acontecimientos genera trabajo para decenas de personas y beneficia a restaurantes, hoteles, transportistas, comercios y otros servicios.

Destacó la importancia de promover espectáculos durante todo el año y convertirlos en herramientas de desarrollo turístico.

“Que los controles existan, pero que no asusten”

Solís pidió disfrutar de la Noche de la Nostalgia con responsabilidad. Reivindicó los controles de alcohol y tránsito, pero sostuvo que deben realizarse sin generar una sensación de persecución que termine alejando a quienes trabajan y participan de las actividades.

Si se va a conducir, no se debe consumir alcohol; existen taxis, remises y otras alternativas de transporte. La diversión, sostuvo, debe ser compatible con el cuidado personal y colectivo.

Para Solís, la esencia de esta fecha permanece intacta, reencontrarse. Con los amigos, con las canciones, con los lugares y, en definitiva, con una parte de la propia historia.

La nostalgia, puede ser mucho más que mirar hacia atrás. También puede ser una forma de recuperar aquello que todavía tiene valor y convertir los recuerdos compartidos en un motivo para volver a encontrarse.

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