Modesto Llantada /
La recreación histórica de la Batalla de San Antonio de Garibaldi es un "evento turistico fantastico"
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Por Pedro Rodríguez
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Juan Modesto Llantada, no se guardó nada en su espacio radial semanal. Apuntó directo al coordinador de Cultura de Salto, Pablo Bonet, por meterse en discusiones partidarias desde un puesto público. Según Llantada, un funcionario así debe dejar de lado las pasiones políticas y enfocarse en unir a la gente. "No es el lugar para avivar rencores eternos", advirtió, mientras desmenuzaba dos temas calientes: la Guerra Grande y el golpe de 1973.
La Guerra Grande: un lío de puertos y rivalidades antiguas
Muchos recuerdan la Guerra Grande como una simple pelea entre unitarios y federales en el siglo XIX. Llantada la explicó de forma simple: todo giró alrededor de Juan Manuel de Rosas, el restaurador, y la provincia de Buenos Aires. Querían controlar los ríos cerrados para que la producción del interior argentino saliera solo por su puerto. "Eso generó el conflicto real", dijo.
Habló de los uruguayos involucrados, como Fructuoso Rivera y Manuel Oribe, que nunca se llevaron bien. Rivera era más desordenado, Oribe defendía la autoridad y la propiedad. Pero los ejércitos eran casi todos argentinos, con apoyo de Rosas. Llantada criticó a Bonet por cuestionar la recreación de la Batalla de San Antonio de Abajo, en Salto. "Es un evento turístico fantástico, con uniformes históricos que atraen visitantes y mejoran lazos con Italia", defendió. Pidió no mezclar eso con odios colorados-blancos. "Tenemos historia compartida de construcción nacional. Funcionarios deben ser neutrales en temas sensibles como la cultura".
Febrero amargo: el golpe del 73 que se tapa con tierra
El 9 de febrero de 1973 marcó un aniversario doloroso: el golpe de Estado contra Juan María Bordaberry. Ese día , los partidos políticos miraron para otro lado y la gente mirando carnaval por TV. "La ciudadanía estaba indiferente, en verano", relató Llantada. El presidente llamó a defender las instituciones, pero nadie respondió.
Para él, el quiebre empezó en enero, con las Fuerzas Armadas desconociendo a Bordaberry y la Marina tomando la Ciudad Vieja. El 26 de junio, la disolución de cámaras fue solo "el certificado de defunción". Mencionó el libro Febrero amargo de Amílcar Vasconcellos, senador colorado que denunció el plan golpista y predijo la dictadura. Habló de los Comunicados 4 y 7, que prometían reformas económicas, fin de la deuda y respeto a la propiedad, pero acabaron en caos.
Criticó el ocultamiento: políticos, militares y guerrilla compartieron culpas. "No fue solo junio, el golpe fue en febrero. Hay que usar documentos, no memoria sesgada que quita y pone". Recordó cómo procesaron a Vasconcellos por criticar al Ejército y cómo la guerrilla creó condiciones para el desastre.
Lecciones clave: historia firme para no tropezar
Llantada insistió en recordar con seriedad, no con furia. "No esconder cosas bajo la alfombra, o nos golpeamos la cabeza". Animó a los jóvenes a conocer el pasado para evitar repetir errores. "La pasión ciega, el conocimiento guía". A Bonet le pidió dejar partidismos y renovar la tradición cultural de Salto con entusiasmo neutral.