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Una nueva edición de la Fiesta del Inmigrante, celebración que, después de 27 años, se ha consolidado como una de las propuestas culturales más significativas del departamento. Los días 17 y 18 de octubre, la ciudad volverá a reunir a distintas colectividades en torno a sus tradiciones, su gastronomía, sus danzas y sus historias, en una convocatoria abierta y gratuita que busca fortalecer la convivencia y mantener vivo el legado de quienes llegaron desde otros países para construir una nueva vida.

Elizabeth Widmaier, presidenta de la Unión de Inmigrantes de Salto, destacó que la fiesta se sostiene desde sus comienzos sobre tres valores fundamentales: respeto, amistad y gratitud. Este último, ocupa un lugar central, porque representa el reconocimiento a los abuelos y antepasados que trajeron consigo sus culturas, conocimientos y costumbres, y que contribuyeron al desarrollo de la sociedad uruguaya.

La iniciativa nació en 1999, en el marco de los preparativos culturales vinculados al jubileo del año 2000, con el impulso de personas comprometidas con la cultura departamental. Desde entonces, la organización ha mantenido el objetivo de ofrecer un espacio de encuentro entre comunidades y generaciones.

Una programación que revive la experiencia de emigrar

Las actividades comenzarán el sábado 17 de octubre, a las 17 horas, con una representación teatral de un desembarco de inmigrantes. La propuesta, dirigida por Suli Vallarino junto a estudiantes de teatro de Salto, recreará diferentes momentos de la llegada de quienes abandonaban sus países de origen para instalarse en una tierra desconocida.

La escena incluirá la despedida, el arribo, los trámites de registro y las dificultades que debían afrontar quienes no conocían el idioma ni las costumbres del lugar. La actividad busca acercar al público a una experiencia que marcó la historia de numerosas familias.

Inicialmente se había previsto realizar la representación en el puerto, las condiciones provocadas por la inundación obligaron a trasladarla a la plazoleta Roosevelt. La exposición de vehículos antiguos, conocidos popularmente como cachilas, se instalará en el estacionamiento ubicado detrás de la Casa de Gobierno.

La programación continuará el domingo 18, desde las 17 horas, en la plaza 33 Orientales. Habrá espectáculos de danzas italianas, alemanas y ecuatorianas, folclore uruguayo y tango. También participarán la Banda Municipal, los acordeones de Uruguay, vinculados a la academia de Silvio Previale, y artistas y grupos de danza que aportarán diversidad al escenario.

El público podrá recorrer dos carpas con muestras culturales de las colectividades, conocer sus tradiciones y disfrutar de propuestas gastronómicas y artesanales. La organización también invita a concurrir con trajes típicos o de época, una iniciativa que busca sumar colorido a la celebración y enriquecer la experiencia de visitantes y turistas.

Colectividades que enriquecen la identidad uruguaya

Alemania, Argentina, Ecuador, España, Francia, Italia, País Vasco, Polonia, Rumania, Rusia, Suiza y Ucrania forman parte de las colectividades que integran actualmente la Unión de Inmigrantes. A lo largo de los años también han participado representantes de otros países y comunidades, reflejando la diversidad de los movimientos migratorios que han contribuido a transformar la sociedad.

Widmaier señaló que la inmigración ha cambiado con el tiempo. Mientras que las primeras generaciones estuvieron marcadas principalmente por la llegada de europeos, en las últimas décadas se incorporaron nuevas comunidades, entre ellas personas procedentes de Ecuador, Colombia y Venezuela.

Consideró comprender las dificultades que implica instalarse en otro país. El idioma, las costumbres y la incertidumbre económica pueden convertirse en obstáculos para la integración. Por eso, las comunidades migrantes necesitan tiempo y oportunidades para adaptarse, participar y realizar sus propios aportes.

La experiencia también se traslada a las escuelas, donde integrantes de la organización comparten testimonios familiares que muchas veces no aparecen en los libros de texto. Para Widmaier, escuchar esas historias permite que niños y jóvenes comprendan la inmigración desde una perspectiva humana, cercana y concreta.

La memoria histórica como compromiso con la paz

Uno de los mensajes de esta edición será la convivencia pacífica entre los pueblos. La presidenta de la Unión recordó que muchas familias inmigrantes estuvieron vinculadas, directa o indirectamente, a conflictos bélicos que dejaron profundas huellas personales y colectivas.

A partir de esas experiencias, la fiesta pretende transmitir una reflexión sobre las consecuencias de las guerras y la importancia de la tolerancia. Widmaier sostuvo que las personas comunes buscan trabajar, vivir tranquilas y ofrecer bienestar a sus familias, independientemente de su origen.

La celebración adquiere así un significado que va más allá del entretenimiento. Compartir músicas, comidas, bailes e historias permite reconocer las diferencias sin convertirlas en barreras y comprender que la diversidad cultural puede ser una fuente de enriquecimiento colectivo.

La posibilidad de vivir en paz, trabajar y educar a sus hijos constituye una base fundamental para construir una sociedad en la que la integración funcione en ambas direcciones: quienes llegan conocen las costumbres del país que los recibe, mientras aportan sus propias tradiciones y experiencias.

Una fiesta con potencial turístico y nuevos desafíos

Widmaier recordó que la propuesta ha recibido reconocimientos de interés turístico y ha tenido difusión nacional. También destacó su carácter singular, reúne a múltiples colectividades en una misma celebración, en lugar de centrarse exclusivamente en una comunidad.

Mantener una actividad gratuita y abierta requiere un esfuerzo considerable de artistas, colaboradores y organizadores. La falta de una sede permanente y de una infraestructura adecuada limita las posibilidades de crecimiento, por lo que la presidenta considera necesario avanzar hacia un modelo que permita desarrollar nuevas propuestas durante todo el año.

Entre las ideas figura la creación de un espacio destinado a las colectividades, con áreas gastronómicas, espectáculos y actividades culturales. Una infraestructura de esas características podría fortalecer la organización y ampliar la oferta turística de Salto.

La fiesta también invita a reconocer la huella de la inmigración en la vida cotidiana: desde la arquitectura y los oficios hasta la producción agrícola y el desarrollo industrial. Esos aportes, forman parte de una historia que merece conocerse y valorarse.

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