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Salto reafirma su posicionamiento como ciudad universitaria. Así lo sostiene el profesor Carlos Bruno, integrante del Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay Campus Salto, quien presentó los resultados de un estudio actualizado con datos de 2024 y 2025 que analiza el impacto educativo, social y económico de la presencia estudiantil en el departamento.

El trabajo, realizado con el apoyo de Salto Grande y un equipo técnico encabezado por el economista Emilio Silva, actualiza cifras del último informe de 2017 y ofrece una radiografía detallada de la realidad universitaria local. Entre los hallazgos, se destaca la existencia de aproximadamente 10.700 estudiantes en instituciones terciarias como la Universidad de la República, la Universidad Católica, el Centro Regional de Profesores y el Instituto de Formación Docente. “Es un número muy importante”, subrayó Bruno, quien además participó directamente en el relevamiento de campo, donde se realizaron cerca de 500 encuestas para obtener datos.

Una ciudad que atrae estudiantes de toda la región

Explicó Bruno, que el 42% no reside en Salto, sino que proviene de otros departamentos, especialmente de zonas cercanas, en una región que abarca alrededor de 600.000 habitantes. Si bien este porcentaje es levemente inferior al 45% registrado en 2017, el docente afirmó que el dato confirma la estabilidad de Salto como polo educativo. “Podemos decir que Salto se posiciona y se estabiliza como ciudad universitaria en ese aspecto”. A su vez, el 58% de los estudiantes son residentes locales. Dentro de este grupo, también se identificó un porcentaje del interior del departamento que se traslada a la capital para estudiar. Otro dato es que el 63% de los estudiantes hubiera optado por irse a otra ciudad principalmente Montevideo si no existiera la actual oferta educativa en Salto. “Tener carreras completas y variadas permite que la gente prefiera quedarse y no tener que ir a la capital”.

Factores que inciden en la elección de Salto

Entre los motivos principales para elegir Salto como destino educativo, Bruno destacó la cercanía geográfica, los costos y la percepción de mayor seguridad en comparación con Montevideo. “El elemento de la seguridad también aparece. Salto, que a veces se percibe como inseguro, comparado con Montevideo es otra realidad”. El perfil del estudiante, el 93% tiene menos de 27 años y el 65% se ubica entre los 18 y 22 años. Además, la mayoría son mujeres, en línea con la tendencia nacional. Un aspecto relevante es que cerca del 60% de los estudiantes son la primera generación en acceder a estudios terciarios. “Esto habla de oportunidades. Antes era común que el universitario fuera hijo de profesionales. Hoy eso está cambiando”.

Estudiar, trabajar y sostenerse

Aproximadamente el 60% se dedica exclusivamente a estudiar, mientras que un 18,8% combina estudio y trabajo. Dentro de este último grupo, el 38,9% desempeña tareas vinculadas a su área de formación. “Muchos comienzan a generar sus primeras herramientas laborales en actividades afines a lo que estudian”. Sin embargo, el acceso a la educación terciaria sigue condicionado por factores estructurales, como la finalización de la educación secundaria. “Hay un porcentaje alto de estudiantes que no terminan el bachillerato y eso limita el acceso a la universidad”.

Nuevas demandas, vivienda, servicios y calidad de vida

Uno de los cambios más notorios respecto al estudio de 2017 es la evolución en las preferencias de alojamiento. Actualmente, los estudiantes priorizan la independencia y la privacidad por sobre las residencias compartidas. “El estudiante busca más intimidad, su propio espacio”. En ese sentido, el 60% de los no residentes opta por viviendas independientes, mientras que cerca del 30% elige residencias estudiantiles. El gasto principal se concentra en el alojamiento, que representa el 35% del presupuesto estudiantil, seguido por la alimentación (casi 20%) y los servicios básicos. Los alquileres oscilan entre los 12.000 y 13.000 pesos mensuales.

Además, más de la mitad de los estudiantes busca vivir cerca de los centros de estudio, lo que genera una concentración geográfica en determinadas zonas de la ciudad. Para Bruno, estos datos evidencian la necesidad de planificar infraestructura y servicios: “Salto necesita más alojamientos, espacios de ocio, recreación y actividad deportiva. Hay estudiantes que pasan hasta 15 días sin volver a sus hogares”.

Un impacto económico clave para el departamento

El dato más contundente del informe es el impacto económico de la actividad estudiantil. Detalló Bruno, la presencia de estudiantes genera un movimiento anual superior a los 61 millones de dólares en la economía local. “Es una cifra muy trabajada por el equipo económico. Es dinero que se desparrama en toda la economía salteña”. Este cálculo no incluye los salarios docentes, sino el gasto directo e indirecto de los estudiantes. Bruno comparó esta cifra con el equivalente a miles de empleos, “Es como si fueran más de dos mil trabajadores con ingresos mensuales de 40.000 pesos”. Además, el 41% de ese impacto económico se traduce en salarios, lo que refuerza su efecto multiplicador en la comunidad.

Desafíos y oportunidades para consolidar el modelo

A pesar de los avances, Bruno considera que aún falta consolidar la identidad de Salto como ciudad universitaria en el imaginario colectivo. “No alcanza con poner un cartel. Esto tiene que estar en la cabeza de la gente, del sector comercial, político y empresarial”. Entre los desafíos, mencionó la necesidad de generar alianzas con instituciones deportivas, ampliar la oferta cultural y de entretenimiento, y fortalecer servicios vinculados a la vida estudiantil.

También subrayó la importancia de mantener y ampliar la oferta académica para evitar la migración de jóvenes hacia Montevideo. “El estudiante que se va no siempre vuelve. Y eso implica perder capital humano para el desarrollo local”.

Un modelo que llegó para quedarse

El estudio confirma que Salto no solo es un centro educativo relevante, sino también un motor económico y social en crecimiento. Para Bruno, el objetivo ahora es profundizar este camino. “Los números son claros. Salto está posicionado como un polo educativo y tenemos que tomar conciencia de lo que significa”, afirmó.

Finalmente, hizo un llamado a la sociedad, “Lo importante es que esto se sepa y que el salteño se sienta orgulloso de la ciudad universitaria que tiene”.

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