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Hace hoy exactamente 51 años (fue el 1º de abril de 1974) que se inició la construcción de la Represa Hidroeléctrica de Salto Grande, obra que finalizó el 27 de mayo de 1983, con la puesta en funcionamiento del último hidrogenerador, lo que significó que quedara inaugurada oficial y definitivamente.

Es una de las obras de infraestructura más importantes de América del Sur. Su construcción, que como fue dicho comenzó en la década de 1970, representó un gran avance en la cooperación entre Argentina y Uruguay, los dos países que la comparten. Desde su inicio esta represa ha sido una fuente clave de energía y un símbolo de integración binacional.

Un proyecto ambicioso

La idea de construir una represa en el Río Uruguay data de principios del siglo XX. Sin embargo, fue recién en 1946 cuando ambos países firmaron un acuerdo para estudiar su viabilidad. Tras décadas de negociaciones, en 1966 se creó la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, encargada de coordinar el proyecto. La obra comenzó en 1974 y finalizó en 1979, con una inversión de aproximadamente 980 millones de dólares.

Impacto energético y económico

La represa de Salto Grande cuenta con catorce turbinas capaces de generar 1.890 megavatios de energía, lo que la convierte en una fuente fundamental para el suministro eléctrico de Argentina y Uruguay. Su producción anual equivale a una parte significativa de la demanda energética de ambos países, contribuyendo a la estabilidad y diversificación de la matriz energética regional.

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