Un título de Harvard… /
Atrapado en la aduana
- Pedro Rodriguez
El médico cirujano vascular Dr. Sebastián Sarutte, profesional muy reconocido en nuestro medio, volvió a sumar un nuevo logro a su carrera. Tras años de dedicación y estudio permanente, logró completar un programa de especialización en la prestigiosa Harvard University, una de las universidades más importantes del mundo. Para cualquier profesional, acceder a una formación de ese nivel ya es un desafío enorme. Pero además, completar el programa implica horas de estudio, evaluaciones y un compromiso constante con la actualización médica. Sarutte lo consiguió luego de casi dos años de trabajo académico.
El médico contó con orgullo que primero debió postularse al programa, presentar antecedentes y cumplir con varios requisitos. Una vez aceptado, comenzó a cursar diferentes módulos, muchos de ellos en modalidad online, acumulando méritos y aprobando evaluaciones hasta llegar al examen final. “Fue un proceso largo, pero muy gratificante”, comentó. Al finalizar, la universidad envió el diploma correspondiente en formato digital y también en versión impresa, algo habitual en instituciones de este nivel.
UN DIPLOMA QUE NO PUDO LLEGAR A SU DESTINO
Lo que parecía un simple trámite terminó convirtiéndose en una situación bastante curiosa. El diploma impreso, enviado desde Estados Unidos, quedó retenido en la aduana uruguaya. Cuando Sarutte recibió la notificación del correo, pensó que se trataba de algún error. Al consultar, le explicaron que debía presentar la factura de compra del objeto para poder liberarlo. Allí apareció el problema. “El título no se compra, se otorga”, explicó el médico. “Es un reconocimiento académico, no es algo que uno adquiere como un producto”. Intentó explicar que el valor del documento es simbólico, ya que el papel en sí no tiene un costo comercial. Sin embargo, los sistemas administrativos solo contemplaban opciones como compra o regalo, ambos casos con factura.
ENTRE TRÁMITES Y FORMULARIOS
Sarutte realizó varios intentos para resolver el problema desde el interior del país. Se comunicó con distintas oficinas y revisó los formularios disponibles, pero ninguno contemplaba una situación como la suya. Incluso le informaron que podría viajar a Montevideo para realizar el trámite de forma presencial, o contratar una gestoría para liberar el envío. “Lo que más sorprende es que uno intenta explicar que no existe una factura de un título universitario”, comentó con cierta ironía. “Es simplemente un diploma que certifica que uno completó un programa”.
ORGULLO PROFESIONAL, MÁS ALLÁ DEL PAPEL
Más allá del episodio burocrático, el médico mantiene intacta la satisfacción por el logro alcanzado. Para Sarutte, lo importante no es el cartón enmarcado, sino el camino recorrido y el conocimiento adquirido durante estos años de formación. El diploma digital ya está en sus manos y certifica oficialmente la especialización. Sin embargo, como cualquier profesional, también le gustaría poder guardar y enmarcar el documento original que llegó desde Harvard.
La próxima semana viajará a Montevideo con la esperanza de que alguien pueda comprender la situación y destrabar el trámite.
Mientras tanto, la historia deja una escena tan curiosa como simpática: un título de una de las universidades más prestigiosas del mundo… esperando en la aduana uruguaya a que alguien entienda que, en este caso, no hay factura posible.