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A pocos días de que Juan Bautista cumpla cinco años, su historia vuelve a ocupar un espacio en la agenda solidaria. No es la primera vez que su familia expone públicamente una situación tan íntima y dolorosa, pero sí una de las más difíciles. En el streaming de La Prensa, Martha Sagrera, su madre, explicó con honestidad y emoción el complejo estado de salud del niño y el enorme desafío económico que enfrentan para continuar con su tratamiento médico.

Juan Bautista nació con una malformación congénita llamada hipospadia, una condición en la que la abertura de la uretra no se encuentra en el lugar habitual. Si bien puede sonar simple en palabras, su tratamiento implica cirugías reconstructivas delicadas, prolongadas y costosas, que en su caso se han visto agravadas por una particularidad adicional, un exceso de cicatrización que dificulta el éxito de cada intervención.

Un camino médico largo y doloroso

Desde muy pequeño, Juan Bautista ha pasado más tiempo del deseado en quirófanos y controles médicos. Hasta el momento, el niño ya atravesó cinco cirugías, con la esperanza constante de que cada una fuera la última. Sin embargo, esa expectativa volvió a desvanecerse tras la intervención más reciente. “El médico nos dijo que, como mínimo, faltan dos cirugías más”, explicó Martha durante la entrevista. La última operación incluyó un injerto de mucosa que no tuvo el resultado esperado, lo que obliga ahora a realizar un nuevo injerto, esta vez posiblemente de piel de porcino, y posteriormente evaluar una nueva reconstrucción con mucosa propia. Cada decisión médica depende de la evolución de Juan Bautista, algo que agrega incertidumbre y angustia a un proceso que ya es complejo en sí mismo.

Atención especializada fuera del país

Actualmente, Juan Bautista se atiende en Santa Fe, Argentina, donde es seguido por un urólogo infantil altamente especializado. Se trata de un profesional con formación en Estados Unidos y Brasil, dedicado exclusivamente a la atención de niños con patologías urológicas complejas. La familia tomó la decisión de continuar el tratamiento fuera de Uruguay luego de experiencias previas que no dieron los resultados esperados. Además, en Argentina encontraron alternativas médicas y farmacológicas que no estaban disponibles para niños en su país, lo que fue clave para el control de infecciones urinarias que Juan Bautista comenzó a sufrir con mayor frecuencia.

El peso económico de salvar

Las cirugías, los viajes, la medicación, la internación y los controles médicos se pagan de forma particular. La última intervención realizada en 2025 tuvo un costo aproximado de 13.000 dólares, una cifra que incluye no solo la cirugía en sí, sino también los gastos derivados de complicaciones postoperatorias que obligaron a la familia a viajar en reiteradas oportunidades. “Todo se paga aparte, el quirófano, el anestesista, el urólogo, la internación, la medicación”, detalló Martha, dejando en claro que cada paso del proceso implica un nuevo esfuerzo económico.

Rifas, deudas y un auto en venta

Para afrontar estos costos, la familia ha recurrido a distintas iniciativas solidarias. A fines del año pasado organizaron una rifa de gran magnitud, pero los resultados no fueron los esperados. Se vendieron menos bonos de los previstos y, pese a la buena voluntad, la recaudación no alcanzó para cubrir premios y deudas. Hoy, sin fondos disponibles de aquella rifa, la situación se volvió aún más crítica. “Pusimos el auto a la venta”, contó Martha con crudeza. Se trata de una Zafira modelo 2011, cuya venta permitiría cubrir gran parte del dinero necesario para la próxima cirugía.

Una nueva esperanza solidaria

Lejos de rendirse, la familia volvió a intentarlo. Se lanzó una nueva rifa solidaria que se sortea con la quiniela noctura del próximo viernes 8 de mayo, se trata de una camiseta de Peñarol y una camiseta de nacional, autografiadas y en tercer lugar un celular. Cada numero tiene un costo de $250. Quienes quieren colborar comunicarse con Martha al 099984683 o con Emilio 098315006. Mi dinero 5169856 a nombre de Martha Ivonne Sagrera, o al BBVA 23689561 Luis Emilio Kelland. Las camisetas fueron donadas por otra familia que había logrado completar su propia colecta solidaria y decidió ayudar a quien más lo necesitara. La familia invita a comerciantes y particulares a colaborar con donaciones, descuentos o la colocación de alcancías solidarias.

Más que cirugías, calidad de vida

Más allá de los números, el pedido tiene un objetivo mejorar la calidad de vida de un niño. Juan Bautista ya comenzó a sufrir infecciones urinarias y estados febriles que preocupan a su entorno. Cada cirugía implica, además, una ausencia prolongada de la escuela, algo que afecta su desarrollo y su vida social. “Le encanta la escuela, el fútbol, estar con otros niños”, contó su madre. Sin embargo, las internaciones y recuperaciones lo obligan a detener su rutina durante al menos un mes por intervención. La urgencia también pasa por el calendario escolar: Juan Bautista está próximo a comenzar primer año, y la familia sueña con que pueda hacerlo sin interrupciones constantes.

Un llamado a la solidaridad

La historia de Juan Bautista es la de muchas familias que luchan en silencio, pero también es un recordatorio del poder de la solidaridad colectiva. Cada aporte, por pequeño que parezca, puede marcar la diferencia entre postergar una cirugía o avanzar hacia una vida más saludable y digna. Martha lo resume con sencillez: “Todo granito de arena suma”. Y en esa frase se concentra la esperanza de una madre que no baja los brazos y de un niño que solo quiere volver a jugar, ir a la escuela y vivir una infancia como cualquier otra.

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