Washington “Turco” Abdala sin filtro /
Críticas al gobierno, defensa de Lacalle Pou y preocupación por el país
En una entrevista descontracturada, el ex dirigente colorado, ex legislador, periodista y ex representante diplomático uruguayo ante la OEA, Washington “Turco” Abdala, repasó con crudeza y sinceridad su visión sobre la realidad política y económica del país, el desempeño del actual gobierno y el presente del Partido Colorado. Además, sorprendió al reafirmar su cercanía ideológica y electoral con el expresidente Luis Lacalle Pou, definiéndose incluso como un “batllista-lacallista”.
Todos los gobiernos se desgastan
Abdala sostuvo que todos los gobiernos sufren desgaste con el correr de los meses, aunque entiende que la actual administración ya evidencia señales claras de debilitamiento. Consideró que el presidente “está ahí, bien o mal”, pero fue especialmente crítico con el gabinete ministerial, al que calificó como “flojo” y carente de figuras de peso político y técnico. En ese sentido, afirmó que percibe “falta de idoneidad” en varias áreas de gobierno y puso como ejemplo al ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, señalando que su formación no está vinculada a la temática ambiental y que su designación responde más a afinidades políticas que a conocimientos específicos.
También se refirió al ministro de Economía, Gabriel Oddone, de quien inicialmente tenía una buena impresión por provenir de un ámbito “liberal republicano” cercano al pensamiento histórico de blancos y colorados. Sin embargo, sostuvo que el jerarca ha terminado cediendo ante las presiones de los sectores más duros de izquierda dentro del oficialismo.
Visión ideológica hostil a quienes generan la riqueza del país
Según Abdala, el problema central radica en una visión ideológica que considera excesivamente hostil hacia quienes generan riqueza. A su juicio, determinados sectores políticos parten de la base de que “la plata aparece sola” y que siempre es posible exigir más recursos a los sectores productivos para financiar al Estado. Sobre la situación económica, el ex legislador afirmó que “la economía no tiene misterios” y comparó el manejo de un país con la administración de una casa: “tiene que entrar más de lo que sale”. Alertó sobre el crecimiento del gasto público, los déficits acumulados y la falta de inversión significativa, advirtiendo que Uruguay no posee la espalda financiera de potencias como Estados Unidos, China o Europa para soportar desequilibrios prolongados. En esa línea, cuestionó proyectos estatales que, según dijo, implican gastos difíciles de sostener en el tiempo y expresó preocupación por empresas públicas deficitarias y nuevas iniciativas de infraestructura que, a su entender, carecen de respaldo económico claro.
Su definición política
Uno de los aspectos más llamativos de la entrevista fue su definición política personal. Abdala reconoció haber votado a Luis Lacalle Pou en las últimas elecciones y aseguró sentirse identificado con una visión “batllista-lacallista”. Destacó además la capacidad del expresidente para atraer figuras ajenas al Partido Nacional y conformar un espacio político amplio. Consultado sobre Julio María Sanguinetti, reconoció que existieron diferencias y rupturas internas en el pasado, aunque hoy mantiene una buena relación y valora la vigencia pública del ex mandatario. Para Abdala, es positivo que los expresidentes continúen opinando y generando debate público.
Dura mirada sobre el Partido Colorado
Respecto al Partido Colorado, su análisis fue especialmente duro. Consideró que la colectividad “se fundió después de 2001” y que desde entonces no ha logrado reconstruir una verdadera base territorial ni crecimiento electoral sostenido. Señaló que, salvo excepciones como Rivera, el partido carece de estructuras fuertes en el interior del país y terminó absorbido políticamente dentro de la coalición. A su entender, mientras el Partido Nacional mantiene un piso electoral sólido gracias a su presencia territorial, los colorados continúan estancados entre el 10% y el 15% de intención de voto, sin capacidad de expansión real.
Finalmente, Abdala reflexionó sobre el ejercicio de la política y advirtió sobre los riesgos del poder. Sostuvo que la actividad pública no debe ser utilizada para “hacer plata”, sino como una vocación de servicio. Recordó incluso experiencias personales de sus primeros años en el Parlamento, cuando comenzó a percibir las presiones, adulaciones e intereses que rodean al poder político, afirmando que muchos dirigentes terminan creyéndose indispensables.