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Un australiano aficionado a la búsqueda de oro no dio crédito a sus oídos cuando los expertos le dijeron que la enorme “piedra sucia” que encontró en su última ronda de exploración era, en realidad, una pepita valorada en US$160.000. Armado con un detector de metales de apenas US$ 800, considerado barato entre los buscadores profesionales, el hombre descubrió una roca de 4.6 kilogramos cubierta de polvo y suciedad. La extrajo pensando que tenía algún potencial y estimando que podría valer al menos US$12.000.

Su sorpresa fue monumental cuando la llevó a la tienda de prospección Lucky Strike Gold a fines del año pasado para valorarla. “Sacó esta piedra y cuando la dejó caer en mi mano, dijo: ‘¿Crees que pueda valer 10.000 dólares australianos?’”, dijo a BBC el dueño de la tienda, Darren Kamp. Eso son cerca de US$6.700.

“Lo miré y le respondí: ‘¿Querrás decir 100.000 dólares australianos?’”, contó sobre su encuentro con el buscador amateur, que no quiso ser identificado. Kamp quedó incluso más sorprendido cuando su cliente le dijo que solo había llevado una porción de la piedra.

La roca estaba demasiado sucia, por lo que quien la encontró no podía ver con claridad el oro en el exterior, así que la partió en dos porque pensó que habría una pepita adentro. Una vez que se limpió, “se podía ver el oro saliendo de la roca por todas partes”, dijo Kamp.

La pepita más grande en 43 años de carrera

Más de la mitad de los 4.6 kg de la roca contenía el metal precioso, valorado en 240.000 dólares australianos o 160.000 dólares estadounidenses. El hombre hizo el gran hallazgo en los campos de oro de Victoria, que fueron el corazón de la fiebre del oro de Australia en el siglo XIX. Kamp, quien valoró y compró el ejemplar, aseguró a BBC que se trata de la pepita “más grande” que ha visto en sus 43 años de carrera. “Me quedé boquiabierto... Es un hallazgo único en la vida”.

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