Súper El Niño /
Medidas urgentes que proponen científicos climáticos para preparar al mundo
Un eventual Súper El Niño hacia finales de 2026 podría alterar las lluvias, las temperaturas, las cosechas y los sistemas de salud en varios continentes. Como el fenómeno puede anticiparse con meses de margen, un grupo de científicos climáticos viene pidiendo que los gobiernos y los organismos internacionales adopten medidas preventivas antes de que se agraven sus efectos. La propuesta fue elaborada por investigadores de la Universidad de Bristol y publicada en la revista médica The Lancet. El documento aborda una dimensión que suele quedar detrás de los pronósticos meteorológicos: la forma en que El Niño puede afectar la salud de las poblaciones, desde la expansión de enfermedades infecciosas hasta la malnutrición, la deshidratación y los golpes de calor.
El llamado coincide con previsiones que contemplan un evento de gran intensidad hacia el cierre del año. Si bien la magnitud final todavía dependerá de la evolución de las condiciones del Pacífico, los autores sostienen que el tiempo disponible debe aprovecharse para reforzar la prevención, sobre todo en los países con mayor exposición y menos recursos para responder ante una emergencia.
El Niño es un patrón climático asociado con el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Ese cambio modifica la circulación atmosférica y puede alterar el régimen de lluvias y temperaturas en lugares distantes entre sí. En algunas regiones aumenta la probabilidad de precipitaciones intensas e inundaciones; en otras, puede favorecer sequías, temperaturas elevadas y dificultades para la producción de alimentos.
Los efectos potenciales abarcan América del Sur, Asia oriental, India, partes de África y el Pacífico occidental. Sin embargo, los investigadores advierten que un mismo fenómeno no golpea de igual manera a todos los territorios. La infraestructura urbana, el acceso al agua segura, la fortaleza de los hospitales, las condiciones de vivienda y la situación económica de cada comunidad pueden determinar la dimensión final de los daños.