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La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Bolivia marca un hecho de alto impacto en la lucha regional contra el crimen organizado. Considerado uno de los fugitivos más buscados por la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos, su detención fue confirmada por autoridades de Paraguay y Bolivia tras un operativo realizado en la región de Santa Cruz de la Sierra. El ministro de Gobierno boliviano, Marco Antonio Oviedo, informó que el operativo se llevó a cabo alrededor de las tres de la madrugada en dos viviendas distintas. En una de ellas se encontraba el equipo de seguridad del narcotraficante, con cuatro personas detenidas, mientras que en la otra casa ubicada a unos 200 metros,  estaba Marset y una mujer joven. En total fueron arrestadas cinco personas: cuatro hombres y una mujer.

Operativo por fuerzas bolivianas

Según las autoridades bolivianas, el procedimiento fue ejecutado por fuerzas de ese país, aunque contó con intercambio de información con organismos de seguridad de la región. La cooperación internacional fue clave para ubicar al prófugo, considerado un objetivo prioritario para varios gobiernos y agencias de seguridad. Marset permanecía prófugo desde comienzos de 2022. Ese año había sido detenido en Dubái por portar un pasaporte falso. Sin embargo, fue liberado luego de que Uruguay le enviara un pasaporte legal. Las autoridades uruguayas argumentaron en ese momento que desconocían sus antecedentes criminales, lo que generó una fuerte crisis política que derivó en la renuncia de varios jerarcas del gobierno. Tras recuperar la libertad, Marset se trasladó a Bolivia, donde logró mantenerse oculto durante meses. En julio de 2023 incluso logró escapar de un operativo policial que buscaba capturarlo, lo que incrementó su notoriedad como uno de los criminales más escurridizos de la región.

Responsable de graves delitos

Las acusaciones en su contra son numerosas y provienen de distintos países. Se le señala como líder de una red internacional dedicada al tráfico de drogas y al lavado de dinero. La justicia de Uruguay, Bolivia, Brasil y Paraguay lo reclama por diversos delitos, mientras que organismos internacionales como Interpol y Europol también lo tenían entre sus principales objetivos. Paraguay lo acusa de estar vinculado con el asesinato de un fiscal que investigaba sus actividades, además de liderar operaciones de tráfico de drogas a gran escala. Por su parte, Estados Unidos lo investiga por conspiración para lavar dinero a través de su sistema financiero. De hecho, la DEA ofrecía una recompensa de dos millones de dólares por información que permitiera su captura. Por todo lo señalado, si bien ya fue trasladado a Estados Unidos, Paraguay y varios países podrían solicitar su extradición.

Un éxito del “Escudo de las Américas”

El operativo también fue presentado como el primer resultado exitoso del programa regional denominado “Escudo de las Américas”, impulsado por el gobierno del presidente Donald Trump para fortalecer la lucha contra el narcotráfico en América del Sur y Centroamérica. Esta iniciativa, creada oficialmente el 7 de marzo, busca coordinar esfuerzos entre países del continente para enfrentar redes criminales transnacionales. La captura de Marset, considerada un golpe importante contra el narcotráfico regional, representa así un primer triunfo de esta estrategia de cooperación internacional y abre una nueva etapa judicial para uno de los criminales más buscados del hemisferio.

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