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El Instituto Nacional de Carnes (INAC) definirá en las próximas semanas cómo distribuirá la cuota récord de exportación de carne otorgada por China para 2026, que asciende a 324.000 toneladas. Se trata de un volumen sin precedentes que consolida al gigante asiático como el principal destino de la carne uruguaya y abre la puerta a un crecimiento significativo del sector. La cifra implica un incremento potencial del 62% respecto a las cerca de 200.000 toneladas exportadas en 2025, lo que genera expectativas positivas en la industria frigorífica y en toda la cadena cárnica. Sin embargo, la clave estará en cómo se reparta ese cupo entre los distintos actores.

El vicepresidente de INAC, Leonardo Bove, adelantó que la asignación se realizará en función del desempeño exportador previo de cada frigorífico. Es decir, se priorizará a aquellas plantas con mayor volumen y regularidad en sus envíos, lo que podría limitar las oportunidades para establecimientos más nuevos o con menor trayectoria. Mientras tanto, los exportadores comenzarán a operar “a cuenta” del cupo, con el objetivo de asegurar su utilización plena. “Para Uruguay es muy importante que se use toda la cuota”, subrayó Bove.

Precios firmes y demanda activa

En términos de mercado, los datos más recientes muestran señales alentadoras. El valor promedio de exportación alcanzó los 6.251 dólares por tonelada, lo que representa una suba interanual del 16%. A pesar de una leve caída en los volúmenes, la demanda internacional se mantiene firme, sosteniendo los precios en niveles elevados. Este contexto refuerza el potencial impacto positivo de la nueva cuota, que podría traducirse en mayores ingresos para el país y dinamizar la actividad del sector.

Alertas sanitarias y controles reforzados

No obstante, el escenario también presenta desafíos. La industria enfrenta una señal de alerta tras el rechazo de cuatro embarques de carne en Shanghái, dos de ellos por la presencia de residuos de garrapaticidas como fluazurón y fipronil. Esta situación derivó en la inhabilitación del frigorífico San Jacinto y encendió las alarmas en el sector. Ante este panorama, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) intensificará los controles sanitarios. Entre las medidas previstas se incluye la incorporación de evaluaciones formales a los productores que abastecen a los frigoríficos, lo que implicará mayores exigencias en trazabilidad, documentación y cumplimiento de buenas prácticas. De este modo, el sector cárnico uruguayo enfrenta un escenario dual: una oportunidad histórica de expansión en su principal mercado, pero también la necesidad de extremar controles para sostener la confianza internacional.

 

 

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