Desde Torre Ejecutiva en vivo y directo
¡Tenemos un problema!
Georgieva del FMI, vino, vio y elogió a Uruguay. Dijo que Montevideo estaba limpia, habló de audacia y se fue. Aquí quedaron el déficit, el puerto, la deuda, el Diálogo Social y la duda existencial de siempre: ¿quién se hace cargo? La visita de Kristalina Georgieva dejó una conclusión tranquilizadora: Uruguay está mucho mejor de lo que pensamos. Al menos eso parece cuando uno llega desde afuera, se baja del avión, recorre Montevideo en automóvil y observa el país desde la ventanilla. Georgieva quedó encantada con la ciudad. Dijo que la había encontrado linda y, para sorpresa de todos los presentes, también limpia.“¿Limpia? ¿Montevideo? ¿Estamos hablando de la misma ciudad?”. La directora del FMI, experta en crisis económicas, ante el fascinante universo de los contenedores desbordados, se dio cuenta de que había cometido un pequeño error diplomático y corrigió: “Bueno, algunas”. Y todos se rieron.
Como nos ven…
La escena merece ser guardada en la memoria nacional. Porque pocas veces una frase explica tan perfectamente la diferencia entre el Uruguay que ven desde afuera y el Uruguay que sufrimos desde adentro. Desde afuera somos un ejemplo y desde adentro hay mucho para atender y solucionar. Y ahí comienzan las diferencias. La dama del FMI, elogió la estabilidad institucional, la economía y la fortaleza del país. Pero también dejó una palabra que seguramente provocó cierta inquietud en Torre Ejecutiva: audacia. Una palabra peligrosísima en política. Porque nadie sabe exactamente qué significa hasta que alguien empieza a aplicarla. Para unos, audacia es reformar. Para otros, gastar. Para otros, no gastar. Para algunos, tocar las AFAP. Para otros, ni acercarse a ellas.
Haciendo equilibrio
Y mientras todos interpretan a Georgieva, el equipo económico sigue haciendo equilibrio sobre la cuerda floja. La emisión de deuda fue buena. Uruguay consiguió unos US$ 1.250 millones. El mercado respondió. El riesgo país sigue bajo. El grado inversor continúa firme. Pero…ya se emitieron casi US$ 2.000 millones en el primer semestre y el mercado local empieza a parecer una alcancía a la que se le pide plata todas las semanas. “Pongan un poquito más”, parece decir el gobierno. Y la alcancía responde: “¿Otra vez ustedes?”. El problema es que las cuentas públicas no se arreglan solamente con emisiones. Hay que crecer, reducir el déficit y, fundamentalmente, evitar que las decisiones políticas terminen convirtiéndose en facturas que después paga el contribuyente.
El indeseable Diálogo Social.
Ese maravilloso invento uruguayo mediante el cual todos pueden opinar sobre todo, durante mucho tiempo, sin que necesariamente quede claro quién decide. Las AFAP estuvieron en el centro de la discusión. El mercado respiró cuando quedó claro que las cuentas individuales seguirían siendo administradas por ellas. También Oddone y hasta el mismo trío instalado en Torre Ejecutiva. Porque el mercado financiero tiene una característica poco deseable para los políticos: lee las letras chicas. Y si algo no le gusta, sube el costo del dinero.
La permanente conflictividad en el puerto de Montevideo
El puerto de Montevideo sigue dando señales de alarma y en la fiesta por los 110 años del Centro de Navegación, el tema se planteó para desagrado de los gobernantes presentes. Porque por bloqueos, conflictos, pérdida de cargas, competencia regional, problemas de calado, se insinuaron pedidos de “esencialidad”. Mala palabra, tanto como “represión”… Una fiesta maravillosa. Hasta que alguien preguntó que se hacia y alguien lazó la frase mágica: “Es un asunto entre privados”. ¡Qué alivio! Problema resuelto. Si mañana se hunde el puerto, seguramente alguien explicará que el agua también es privada. La ministra de Transporte defendió los esfuerzos del gobierno y aseguró que se trabaja para solucionar los problemas. Y seguramente sea cierto. El inconveniente es que los barcos, la carga no esperan discursos. Paraguay, Brasil y Argentina tampoco. Y la solución política y efectiva no son las reuniones o formar comisiones de trabajo..Tampoco convocar al Dialogo Social y menos que menos al Ministro Juan Castillo…
No tocar nada…
La visita de Georgieva dejó satisfacción: vio un Uruguay estable. Los mercados un Uruguay confiable. Los empresarios: oportunidades, pero también obstáculos. Los economistas riesgos. Los trabajadores incertidumbre. Los ciudadanos problemas cotidianos. Y el gobierno intenta ver un poco de todo. El desafío de Orsi y su equipo será conseguir que esas cinco miradas terminen coincidiendo. Porque sería una lástima que la próxima vez que Georgieva venga a Montevideo encuentre las calles limpias, la economía ordenada, el puerto funcionando y el déficit bajo. Porque entonces, probablemente, alguien en Torre Ejecutiva, empezará a preguntarse qué hacer con semejante éxito. Y eso sí que es un problema nuevo.