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El escenario internacional de los mercados agrícolas comienza a ofrecer una señal particularmente favorable para Uruguay: los precios de los principales commodities muestran una tendencia firme y las perspectivas apuntan a que esa situación podría mantenerse durante buena parte del próximo año. Todo por una combinación de factores que reduce la oferta mundial. La guerra entre Rusia y Ucrania afecta severamente la capacidad productiva y logística de uno de los grandes graneros del planeta. En Ucrania, Rusia destruyó el 90% de su infraestructura, comprometiendo no solamente los embarques de la actual zafra, sino también la próxima producción.

Las estimaciones indican que el área destinada a cereales y oleaginosas en Ucrania podría cayó de 20 millones de hectáreas a solo 13 o 15 millones. Se trata de una reducción realmente extraordinaria para un país que abastece al mundo, de trigo, maíz, colza y girasol. El panorama se complica más, por la situación de Estados Unidos, que enfrenta sus menores cosechas de trigo en décadas, mientras Europa registra pérdidas agrícolas por las olas de calor. Lo que significa, mayor presión sobre los precios.

El maíz reflejó esta realidad, con subas de hasta 6% en los contratos más próximos y de 5% para mayo de 2027. La colza también recuperó terreno y cerró la semana en 637 dólares por tonelada.

Uruguay puede beneficiarse de esta coyuntura, al contar con producción de trigo, maíz y oleaginosas y, si el clima acompaña, tiene condiciones para responder a una demanda internacional que podría mantenerse firme. Los precios actuales ya muestran algunos resultados. El trigo de la próxima cosecha se ubica en los 220 dólares por tonelada, mientras la cebada cervecera alcanzó los 278 dólares, muy por encima de los aproximadamente 220 dólares de la cosecha pasada.

 

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