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La iniciativa de combustibles sintéticos bajaría de US$ 6.000 millones a cerca de US$ 1.000 millones mientras continúan las negociaciones con el gobierno y UTE. El ambicioso proyecto de combustibles sintéticos que la empresa HIF Global prevé desarrollar en Paysandú atraviesa una etapa clave de redefiniciones. Según trascendió en las últimas horas, la inversión inicial —que en su momento fue estimada en unos 6.000 millones de dólares— se reduciría significativamente, ubicándose ahora en torno a los 1.000 millones.

El ajuste responde, principalmente, a las dificultades para alcanzar un acuerdo en torno al costo de la energía eléctrica, un factor determinante para este tipo de emprendimientos. La situación quedó en evidencia a pocos días de que el gobierno uruguayo y la compañía de capitales chilenos resolvieran prorrogar nuevamente la firma del contrato definitivo para la construcción de la planta de hidrógeno verde.
El plazo original para concretar el acuerdo vencía el pasado 31 de marzo, tal como se había establecido en el memorándum de entendimiento firmado en diciembre de 2025. Sin embargo, ambas partes acordaron extender las negociaciones hasta fines de junio, otorgando un margen adicional de tres meses para intentar destrabar las diferencias.

Desde el Poder Ejecutivo se ha insistido en que el proyecto sigue en pie y que se mantiene como horizonte fines de 2026 para la decisión final de inversión por parte de la empresa. Incluso, según declaraciones del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, existiría un principio de entendimiento en algunos aspectos clave, aunque persisten puntos sensibles.

La energía, en el centro del conflicto

El principal escollo continúa siendo el precio de la energía que deberá suministrar UTE. En este tipo de proyectos, el componente energético representa cerca del 70% del costo total de producción, lo que convierte a la tarifa eléctrica en un elemento decisivo para la viabilidad del negocio. El plan original de HIF Global, presentado en 2023 en el marco de un llamado de Alcoholes del Uruguay (ALUR), contemplaba un precio de referencia de 40 dólares por megavatio hora. No obstante, las tarifas planteadas por UTE se ubicarían por encima de ese nivel, generando un desajuste en la ecuación económica del proyecto.

Si bien la iniciativa incluye la construcción de infraestructura propia de generación —un parque eólico y otro solar fotovoltaico capaces de aportar unos 2,3 gigavatios—, el acuerdo con la empresa estatal sigue siendo imprescindible. Esto se debe tanto a la necesidad de garantizar el suministro en la etapa inicial como a asegurar estabilidad energética a largo plazo.

Señales y estrategias

En este contexto, la eventual reducción de la inversión es interpretada en algunos ámbitos como una señal de presión por parte de la multinacional para lograr condiciones más favorables. Fuentes vinculadas al proyecto indican que, aunque se habría avanzado hacia un precio más bajo de la energía, la propuesta aún no termina de convencer a la empresa. En paralelo, HIF Global continúa avanzando en los trámites ambientales requeridos, una señal de que el interés en concretar el proyecto se mantiene, pese a las dificultades. El desenlace de estas negociaciones no solo será determinante para el futuro de la inversión en Paysandú, sino que también vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en Uruguay: el impacto del costo de la energía en la atracción de grandes proyectos productivos.

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