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La ganadería uruguaya atraviesa uno de los escenarios más favorables de las últimas décadas, impulsada por una combinación de precios internacionales históricamente altos, una demanda sostenida de carne vacuna y una oferta global relativamente restringida. En este contexto, el sector volvió a consolidarse como uno de los pilares de la economía nacional. En 2025, la carne bovina reafirmó su posición como principal producto de exportación del país, con ventas cercanas a los US$ 2.700 millones, mientras que las exportaciones cárnicas totales superaron los US$ 3.300 millones.

No obstante, el desafío para Uruguay va más allá de aprovechar coyunturas favorables de precios. La clave está en incrementar la producción de carne de manera eficiente y sostenible. Con ese objetivo, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Instituto Plan Agropecuario (IPA) llevaron adelante la jornada “Gestión de precisión en la recría vacuna”, donde se analizó el papel estratégico de esta etapa en la mejora de la competitividad de los sistemas ganaderos.

Según explicó Ítalo Malaquín, técnico de IPA, el actual contexto de precios extraordinarios, tanto en dólares como en pesos constantes, posiciona a la recría vacuna como un componente central para la intensificación productiva. “Impacta en múltiples dimensiones: temporal, reproductiva, nutricional, tecnológica, financiera y en la eficiencia del stock”, señaló.

La recría es una fase determinante dentro del ciclo ganadero, ya que condiciona variables clave como la edad de entore de las hembras, la edad de faena de los machos, la carga animal del predio y la producción de carne por hectárea. Un manejo inadecuado durante el invierno, con pérdidas o escasas ganancias de peso, puede enlentecer los ciclos productivos y reducir los ingresos. En cambio, una planificación forrajera adecuada y el uso estratégico de suplementos permiten sostener el crecimiento y capitalizar mejor las oportunidades del mercado.

En ese sentido, el investigador de INIA Fabio Montossi destacó que el gran desafío es transformar el contexto favorable en resultados productivos concretos. “Se trata de lograr más kilos de carne por hectárea, mejorar la competitividad y aumentar la rentabilidad de los sistemas. Los mercados existen, los precios acompañan y las tecnologías están disponibles; el reto es acelerar su adopción”, afirmó.

La evidencia generada por la investigación nacional y la experiencia de productores indican que es posible alcanzar estos objetivos mediante tecnologías de manejo y alimentación ya validadas en condiciones comerciales. Entre las herramientas analizadas se destacan la suplementación estratégica sobre campo natural, el uso de verdeos y mejoramientos forrajeros, la asignación preferencial de pasturas de mayor calidad a categorías en recría y distintas modalidades de suplementación de bajo costo.

Los especialistas coincidieron en que el potencial de crecimiento de la ganadería uruguaya radica en una adopción más amplia y consistente de estas prácticas. En este sentido, subrayaron tres decisiones clave para esta época del año: asegurar una adecuada disponibilidad y calidad de forraje, planificar con anticipación el manejo de pasturas y suplementación, y definir claramente los objetivos productivos.

Montossi enfatizó que la disponibilidad de alimento por animal y la correcta asignación de recursos forrajeros son determinantes para el desempeño de la recría. Asimismo, destacó el rol de la suplementación estratégica cuando la oferta forrajera no alcanza para sostener las metas de crecimiento.

Remarcó “No es lo mismo recriar una ternera para entore precoz que una vaquillona para entore a los dos años, ni producir un novillo joven que uno de mayor edad”.

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