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Cuando se cumple años no termina nada. La fecha muestra que se llegó hasta ahí, que hay cosas para contar; que pueden encontrarse errores, arrepentimientos, aciertos y felicidades. Sea una persona, una institución, una corriente filosófica, lo importante podría ser definir cómo se sigue.

Este jueves 5 el FRENTE AMPLIO cumplió 55 años bien vividos. Pasó por la satisfacción de haber sido y ser gobierno de cambio, una razón para la cual fue creado; fue gestor de transformaciones estructurales, administrativas, sociales y económicas en el país, objetivo decisivo de su formación; trató de ayudar a construir visión y acción diferentes hacia la utopía de una sociedad de iguales; como toda obra humana acertó y erró, pero siempre en el respeto institucional de la nación y cuando flaqueó, él mismo procuró enmendar y sancionar la infracción. Eso es para mí “una vida bien vivida”, humanamente vivida.

Conscientemente el FRENTE AMPLIO no apoyó lo que desterró desde su nacimiento: la satisfacción de intereses personales, la postergación de personas o grupos de pensamiento diferente y el encumbramiento de los propios ante los extraños, por el sólo hecho de ser tales. Para mí eso es, en un partido político, una vida bien vivida.

Pero los partidos no deben envejecer, marchitarse, prepararse para la muerte como los humanos que los componen. Deben seguir viviendo, si se mantienen las razones para los cuales fueron creados, que nunca deben ser la satisfacción de apetitos individuales o clasistas. Es fácil decirlo y puede sonar tonto en este momento tan crítico de la vida del mundo.

Sépase que para eso están las agrupaciones políticas: para anteponer los interés de las naciones a los caprichos, delirios o divagues de élites o dioses de barro u oro. Estos primeros 55 años sorprenden al Frente Amplio, en medio de una tormenta del mundo, de la que Uruguay no participa pero se perjudica, que no la motiva pero lo envuelve, que no puede solucionarla, pero no debe permanecer ajeno. En este momento de “cambio de época” (Papa Francisco dixit) el pequeño Uruguay no puede naufragar en confusiones, desprecio por los débiles para glorificar a los poderosos, y alejarse de la sabiduría, como algunos “demonios” quieren. Solamente aferrándose al desarrollo del intelecto de sus habitantes, el puñado oriental podrá navegar. ¡Pobres de quienes ya ni leen y pierden hasta la facultad de comunicarse! Son el más bajo escalón de la pobreza, aunque un faraón los mantenga… Ojalá entiendan que sólo la posibilidad de pensar guía el hacer, y que éste les será positivo si es un acto voluntario y no una orden superior.

Estoy convencido de que el Frente Ampio (y todos los partidos democráticos) tienen mucho por hacer en este país. Somos pocos, de escaso territorio y fácil comunicación, creo que aún no estamos totalmente envilecidos por el veneno de la discordia interna y que mantenemos, mayoritariamente, un “fluído ético” que nos hace permeables al blindaje que evite heridas socialmente mortales.

Es mi visión y pedido al celebrar estos 55 años bien vividos.

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