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Nosotros estamos viendo muchos jugadores de piel negra en el fútbol europeo, pero que tienen nacionalidad de los países donde juegan. Alejandro Balde, moreno, lateral izquierda del F.C. Barcelona es español, catalán, pero de origen (familia) dominicano. Y así se puede hacer con muchos. Si miramos la selección francesa hay más morenos que blancos. Es que los inmigrantes han ido haciendo base en los países y el deporte es clave para la superación económica. Pero esto debe analizare en el contexto de miles, no todos llegan a primera división de España, Francia o Alemania lo que hace que muchos gurises sufran contratos complicados, familias que los dejen casi sin estudiar por esa chance. Pero eso es clave lo que se pueda hacer desde lo legal, desde la FIFA para proteger a las familias y a los muchachos.

Desde La Liga de España se ha estudiado estas peticiones de los clubes de reclamar limitar estos fichajes, aunque afirman no tener competencias. “Se han estudiado las opciones, pero el marco legal en España es muy complejo, más que en otros países. Depende más del Gobierno. En La Liga, deben tener un papel de concienciación y de escuchar para que entre todos protejamos a los niños. Cada vez más clubes apuestan por crear esos departamentos de protección a la infancia. Queremos generar esa concienciación de que traten a esos jugadores como niñas y niños, no como mercancías”. Y ponen como ejemplo a Osasuna: “Ellos tienen un contexto muy complicado, pero han pasado de la queja a la acción. Han creado un entorno en el que los jugadores y sus familias se sienten protegidos y creen que es el mejor contexto para llegar al fútbol profesional”.

FIFA también está muy sensibilizada con este problema y ha ido poniendo coto a lo largo de los años con esta tendencia. Incluso poniendo duras sanciones a los clubes que se saltan sus normas al respecto. Ya que FIFA solo permite “las transferencias internacionales de jugadores se permiten solo cuando el jugador alcanza la edad de 18 años” a excepción de cinco casos.

El primero de los escenarios por los que se puede fichar a un menor de edad es el comentado anteriormente, que cuyo traspaso se realice entre dos equipos de un mismo país. En cambio, si se trata de equipos de la Unión Europea o dentro del espacio económico europeo, la prohibición de fichar menores se reduce a los hasta los 16 años (la misma medida que reclaman los equipos españoles para los traspasos nacionales). Entre las otras excepciones para fichar menores de 18 años, FIFA apunta a que los padres del futbolista cambien de país, pero siempre y cuando este cambio esté motivado por “razones no relacionadas con el fútbol”.

Un cuarto escenario es que el jugador vive en su hogar a una distancia menor de 50 km de la frontera nacional, y el club de la asociación vecina está también a una distancia menor de 50 km de la misma frontera en el país vecino. “La distancia máxima entre el domicilio del jugador y el del club será de 100 km. En tal caso, el jugador deberá seguir viviendo en su hogar y las dos asociaciones en cuestión deberán otorgar su consentimiento”, apunta el reglamento de FIFA.

El quinto y último escenario por el cual un club puede firmar a un menor de 18 años es porque dicho “jugador cuenta con un permiso de residencia, al menos temporal, en el país de destino y/o ha sido reconocido como persona vulnerable que necesita de la protección del Gobierno de dicho país tras haber huido de su país de origen (o de su país de residencia anterior), sin sus padres, por alguna razón de carácter humanitario”.

 
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