Anotaciones Callejeras
Hay una gran obra en calle José Pedro Varela, entre Florencio Sánchez y Juan Carlos Gómez, bien frente a la sede de la Escuela Técnica de UTU Catalina Harriague de Castaños. Es un lugar céntrico pero que ha pasado desapercibido durante mucho tiempo.
La búsqueda de espacios para construcción llevó hacia allí una inversión interesante que lógicamente genera fuentes de trabajo. Hay algunos detalles a observar. Uno que por allí el terreno es alto de tierra colorada lo que debe ser tenido en cuenta para la edificación. Por otra parte se está frente a la entrada y salida de miles de estudiantes y funcionarios de la emblemática Escuela Técnica de Salto lo que hace que el trajinar de máquinas, camiones, técnicos y obreros sea constante.
Por ejemplo, ya se ha tenido que cortar el tránsito por allí debido a esto que decimos lo que hace que los que van a la UTU deban dejar los vehículos a una cuadra y caminar y los que usan Varela para luego ir a la otra UTU, la Escuela Técnica de Administración y Servicios, o el Cerp que está a la vuelta, o los propios vecinos de la zona, tengan que readapar el camino debido a esto. Es por un tiempo, claro está, y es desarrollo, pero habrá que prever pues se pueden dar conflictos en el tránsito en una zona neurálgica de la ciudad de Salto.
Se avanza rápido hacia fin de año pero este tiempo, a partir del décimo mes del año, es clave para la despedida de academias de danza y similares lo que hará que el Teatro Larrañaga tenga mucha actividad, sobre todo los fines de semana. En ese marco es conveniente pensar en el tema tránsito y desde la Unidad de Movilidad de la comuna proyectar en mandar algunos inspectores para ordenar el lugar, ya que solo con los semáforos de las esquinas de Joaquín Suárez, antes y después del mítico Teatro Larrañaga no alcanza, amén de dejar un espacio para la eventualidad de que deban llegar de urgencia ambulancias o coches de la Dirección de Bomberos, pues en cualquier momento puede pasar, que Dios no lo permita, pero siempre hay que estar preparados.
Y sabemos que los salteños queremos estacionar prácticamente adentro del Teatro si es posible, o si no encender las balizas, cortar el tránsito y dejar que baje la nena, la madre, la tía, la abuela, la ropa mientras para atrás se hace una cola interminable de vehículos que se molestan, con toda razón. Así que habrá que prever todo para un tiempo que será de dos meses y medio más o menos pero que pondrá a prueba la logística de la casa mayor de la cultura de Salto.