Anotaciones Callejeras
Alguna vez hemos hablado de la avenida Gran Bretaña, a decir verdad no demasiado conocida por la mayoría de los salteños. Es la del ingreso a las viviendas más nuevas de la Colonia 18 de Julio. Hemos hablado otras veces, porque los vecinos de esa zona se quejaban de su mal estado y falta de iluminación, lo que les dificultaba bastante retornar de sus trabajos en la nochecita. Pues ayer se comunicaron con nuestra Redacción para decirnos "gracias por la difusión que le han dado, creemos que eso ayudó a que hayan venido a arreglar todo". Nos alegramos y si en algo valió nuestro aporte, contentos y siempre a las órdenes.
Otra cuestión que nos cuentan que se solucionó, ahora hablando de aquí de la ciudad, es la iluminación en la calle República Italiana, altura del 1300 y cercanías (algunas calles transversales también). Los vecinos estaban preocupados porque decían que "la oscuridad se presta para muchas cosas malas". Además hubo allí, un tiempo con seguidilla de arrebatos y episodios similares. Ahora, contentos y agradecidos.
Lo dice de forma muy clara la carta de un lector que acabamos de recibir, pero también es coincidente con el comentario que por distintos medios nos hacen varios lectores: llega febrero, llega carnaval, y muchos extrañan "los carnavales de antes". Las mascaritas es una de las cosas que para muchos eran de gran diversión y hoy son nostalgia.
¿Será verdad que se intentó ir terminando con las mascaritas, porque eso se prestaba a que, con el rostro cubierto, malentendidos aprovecharan para hacer sus fechorías? Puede ser, da para pensarlo, aunque confirmado no lo tenemos. Lo cierto es que, como dice la canción, cambia, todo cambia. Y cosas que antes podrían ser una inocentada, cambiaron para mal.
En la edición del lunes que pasó y con el título "50 años de aquellas primeras luces", publicamos un artículo sobre las cinco décadas que se cumplen en este febrero, de los primeros casos de "extrañezas" o "episodios inexplicables" en la Estancia La Aurora. Fueron lectores como Hebert, Martha...entre varios más, los que nos hicieron llegar testimonios en los que contaban experiencias "sobrenaturales" vividas allí. "Doy fe de todo lo extraño que ahí ocurre, viví muy cerca por años", nos decía alguien. Y no faltaron, quienes sostienen que se trata de un lugar que, si bien es privado, debe ser más "explotado" turísticamente, por el bien de Salto.
Hace un par de días, falleció Waldemar Hoffman, un funcionario de la Intendencia con muchos años de servicio. Una lectora nos decía que lo recuerda de verlo en los museos, como el del Hombre y la Tecnología, y más aún en el María Irene Olarreaga (o de Bellas Artes). QEPD.