Anotaciones Callejeras
Se ha presentado una gran competencia entre empresas que venden, o alquilan, o gestionan, terminales de pos, o sea esas maquinitas por las cuales pasamos las tarjetas de crédito y débito como forma de pagar. Así nos han comentado comerciantes pequeños, que pueden ser talleres, gomerías, panaderías, peluquerías, verdulerías, que la competencia entre las mismas por captar clientes ha llegado a que se aumenten los beneficios al comerciante.
Por ejemplo, una que avanza con ganas de tomar la mayoría del mercado, presenta una terminal de pago o pos que en forma inmediata le acredita el dinero en la cuenta del comerciante, sea domingo, sea 1 de mayo o la hora que sea, plata que entra, plata que se acredita con un mínimo descuento claro está. Pero a su vez si el que paga lo hace con tarjeta de crédito en un solo pago también se acredita el dinero, con un descuento algo mayor que el primero, pero de todas formas el comerciante tiene acreditado el circulante antes, mucho antes, de que el cliente lo pague, que lo hará luego, cuando llegue el estado de cuenta y pase por la red de pagos. Son formas de competencia que a la larga benefician a quien trabaja y genera los recursos que es el pequeño y mediano empresario.
Hay un marcado contraste entre el centro de Salto y el Salto Shopping y Terminal que salta a ojos vista. Se trata del avance de uno y el retroceso de otro. Se ven cada vez más locales que con cartel de "se alquila" o "se vende" en calle Uruguay y las arterias cercanas y por otro lado autoridades del Shopping explican que precisan más lugares pues no dan abasto con los pedidos de comercios para ingresar al complejo empresarial y de servicios.
Somos contestes que hay muchas razones para ello pero de todas formas deberían buscarse alternativas pues el centro está cayendo y mucho y parece no tener piso en tanto el espacio de la Zona Este no para de crecer. Recordemos que por ejemplo sacaron el cine para usar esos lugares y siguieron viento en popa. Todo un tema que habría que analizarlo en profundidad pero estamos convencidos que ambos espacios pueden convivir sin quitarse público y que el auge de uno no tiene por qué ser el declive del otro.
Claro, el avance de servicios, la comodidad, el tener todo en un mismo lugar y bajo un mismo techo, la seguridad permanente han ido generando diferencias que se sienten y ahora estallan en lo difícil que es mantenerse en el centro y lo que demoran en volver a ocuparse los locales que antes no pasaban una semana desocupados.