Anotaciones Callejeras
Mirando en detalle el tránsito de Salto saltan algunas cosas que no tienen solución cuando se espera que la tengan. Por ejemplo el tránsito en la Avenida Barbieri en la cuadra que va de Viera a Invernizzi, antes de llegar a la gran superficie de origen capitalino, es una cuadra que tiene semáforos en las dos esquinas pero que no soporta tanto tránsito por lo que a veces, ni hablar en las horas pico, toda la cuadra queda trancada esperando que comience a evacuarse.
Pero de fondo hay que leer que es una avenida preferencial como Barbieri y el tránsito debería tener otra fluidez. Los semáforos se ponen para ordenar ya que se puede doblar a la izquierda por lo que ante esta posibilidad hay que tener más frecuencias y eso también genera esperas mayores. Quizás la planificación de dar preferencia y poner semáforos era para otra cantidad de vehículos, no la de ahora, que desafía todos los arreglos posibles.
Salto necesita ya otra política de tránsito pues todo está desbordado y esto que decimos es solo un ejemplo. Podría estimularse el tránsito por vías alternativas como Apolón, Rivera, Patulé, que si llegan a ser ágiles y tener pocos pozos la gente las prefiere como forma de escaparle a las más transitadas y hoy la Avenida Barbieri perdió aquello de velocidad y rapidez que supo tener. Pero con el crecimiento del parque automotor no será fácil lograr avances valederos ya que cada vez hay más y más vehículos, ahora con los monopatines como nuevos agentes.
El tema de la droga atraviesa Salto por todos lados. Una vecina de los Barrios Burton y Martínez Méndez dice que a pesar de ser lugares chicos tiene contadas ocho bocas de droga en la vuelta y que los regentea un muchacho cuyo apellido empieza con la letra eme. Cada tanto cae gente ante el avance de la policía pero son tantas las bocas que siempre hay actividad. Dice que hace una semana hubo balas de dos muchachos en moto contra una de esas bocas, y que serían del Ceibal los atacantes. Situaciones impensadas hace un tiempo hoy son comunes. Los vecinos tienen grupos de whatsapp y entre ellos se pasan información, por ejemplo, para estar más tranquilos. Pero es bravo así.
Si miramos las cárceles, incluyendo la de Salto, están abarrotadas, pero el delito no baja, quiere decir que cada vez más gente participa de la actividad delictiva, aún a riesgo de caer, como pasa. Como nos decía un policía, cae el padre, luego la madre, luego los hijos y a veces los abuelos, que son los que ponen activa una boca de venta. Por eso también hay tantas mujeres con privación de libertad.